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Gaspar cuestiona falta de información sobre el Escudo de las Américas: “No sé si secretismo o manejo parcial, pero no sabemos en qué consiste”

POR María Alejandra Gallardo Contreras |

El exsubsecretario de Defensa pidió transparentar los compromisos asumidos por Chile. También planteó dudas sobre la participación militar, el aporte de la alianza frente a los mecanismos policiales existentes y sus efectos en la relación con China.

En Pauta de Análisis conversamos con el analista internacional y exsubsecretario de Defensa Gabriel Gaspar sobre la incorporación de Chile al Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Estados Unidos para enfrentar al crimen organizado.

Su principal reparo fue la falta de antecedentes públicos que permitan conocer el alcance del compromiso asumido por el país.

“Entonces, aquí hay un, no sé si secretismo o manejo parcial, pero no sabemos en qué consiste, a qué nos comprometió”, sostuvo. Gaspar señaló que tampoco se conocen con claridad los objetivos de la coordinación ni la forma en que se tomarían eventuales decisiones operativas.

Gaspar pide aclarar los compromisos de Chile con el Escudo de las Américas

El exsubsecretario contrastó las explicaciones del Gobierno chileno, que ha presentado la adhesión como una instancia de cooperación en seguridad, con las referencias de autoridades estadounidenses a capacidades militares y de defensa. En ese contexto, preguntó por qué el documento inicial fue suscrito por el ministro de Defensa.

También puso en duda qué beneficio adicional ofrece la nueva alianza frente a los acuerdos policiales vigentes.

Recordó que la cooperación con fuerzas extranjeras ya ha contribuido a investigaciones contra organizaciones criminales que operan en Chile. “Si ya existen estas organizaciones, ¿qué es lo nuevo de este Escudo de las Américas?”, preguntó.

Tecnología estadounidense y límites al uso de la fuerza

Gaspar reconoció que Estados Unidos dispone de capacidades de inteligencia y tecnología que podrían ayudar a combatir a las redes delictuales.

“Todo lo que es aporte tecnológico al servicio de combatir el crimen es bienvenido. Venga de donde venga”, afirmó. Sin embargo, agregó una condición: “El tema es cómo se usa”.

Para ilustrar su inquietud, comparó los ataques estadounidenses contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico con el procedimiento de interceptar naves sospechosas, llevarlas a puerto e investigar a sus tripulantes. A su juicio, Chile debe aclarar si la adhesión supone algún cambio en sus propios protocolos.

Soberanía, Fuerzas Armadas y disputa entre potencias

El analista sostuvo que cualquier participación de las Fuerzas Armadas chilenas debe ajustarse a la Constitución y a las decisiones del poder político.

“Aquí no sabemos a qué nos comprometimos”, advirtió al abordar la posibilidad de futuras solicitudes de capacidades militares o de presencia extranjera en el país.

Gaspar planteó además que la composición del grupo abre una pregunta sobre su carácter político. “¿Este es un pacto político-ideológico de Estados Unidos con algunos países suyos o con algunos países amigos suyos? ¿O es una cooperación internacional?”, expresó. Según indicó, una iniciativa regional amplia también podría discutirse en la OEA.

Por último, advirtió que la adhesión podría interpretarse como una señal de alineamiento con Estados Unidos en medio de su disputa con China, principal socio comercial de Chile.

“Estas no son decisiones que van a afectar a este gobierno los próximos tres años, van a afectar a Chile por varias décadas”, sostuvo. Por eso, pidió informar a los poderes del Estado sobre los alcances del acuerdo.