¿Qué significa que Chile se sume al Escudo de las Américas y qué límites tendrá la cooperación con Estados Unidos?
La iniciativa permitirá a Chile compartir información y reforzar la coordinación regional contra el crimen organizado, aunque su alcance militar genera cuestionamientos.
Chile formalizó su adhesión al Escudo de las Américas, iniciativa liderada por Estados Unidos que busca coordinar a los países del continente en el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
Los alcances y las controversias del ingreso de Chile al Escudo de las Américas
El ingreso representa el paso desde la calidad de observador a una participación plena en este mecanismo.
Para Chile, el principal cambio será el acceso a información sobre organizaciones criminales, sistemas de análisis inteligente de datos y programas de capacitación para Carabineros y la Policía de Investigaciones.
Intercambio de información y coordinación fronteriza
La iniciativa también pretende mejorar el trabajo conjunto con Argentina, Bolivia y Perú frente a delitos que cruzan las fronteras, como el tráfico de drogas, armas y personas, además del lavado de activos.
El Gobierno sostiene que esta coordinación permitirá seguir los movimientos de organizaciones como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, cuya presencia en Chile ha sido advertida por las autoridades.
El Escudo de las Américas identificó a 25 organizaciones como amenazas regionales. Entre ellas figuran también la Mara Salvatrucha, el Clan del Golfo, Los Choneros, el Primeiro Comando da Capital, el Comando Vermelho, el Ejército de Liberación Nacional y las disidencias de las FARC.
Chile se incorpora a un grupo en el que participan Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
Kast descarta operaciones militares
Consultado por las advertencias de Donald Trump sobre el eventual uso de la fuerza contra los carteles en América Latina, el presidente José Antonio Kast tomó distancia de esa posibilidad.
“Aquí no estamos hablando de operaciones militares en contra del crimen organizado o el terrorismo; aquí estamos hablando de coordinación de información, de seguimiento de bandas de crimen organizado, no de operaciones militares”, afirmó.
El mandatario agregó que durante la reunión no se abordaron posibles intervenciones de algún país contra el narcotráfico o el terrorismo. “Nosotros en esto resguardamos siempre nuestra soberanía, nuestra institucionalidad”, sostuvo.
Kast explicó que la adhesión permitirá compartir información sobre las organizaciones identificadas por el bloque, siempre bajo las normas internas de cada Estado. También precisó que no existe un tratado firmado por los integrantes ni compromisos militares automáticos.
Esto significa que la incorporación al mecanismo no autoriza por sí sola el despliegue de fuerzas extranjeras en territorio chileno. Una eventual participación en ejercicios u operaciones requeriría decisiones adicionales y tendría que ajustarse a la legislación nacional.
Las críticas por el liderazgo de Estados Unidos
La principal controversia apunta al enfoque impulsado por Trump. La declaración que dio origen al mecanismo plantea el uso del poder militar contra los carteles, mientras el mandatario estadounidense ha comparado a estas organizaciones con el Estado Islámico y ha defendido una respuesta más agresiva.
El presidente del PPD, Raúl Soto, calificó la instancia como un espacio de “subordinación y de sometimiento” y advirtió que Chile podría perder autonomía frente a Washington.
Otros sectores opositores han pedido aclarar los compromisos concretos, los límites de la cooperación y el papel que tendrán las Fuerzas Armadas.
El respaldo desde la derecha y el debate por los límites de la cooperación
Desde la derecha, en cambio, el diputado Jorge Alessandri sostuvo que quedar fuera habría reducido el acceso de Chile a información y apoyo regional contra el narcotráfico. De todos modos, llamó a revisar los alcances del mecanismo y evitar cualquier cesión de soberanía.
En términos prácticos, la adhesión entrega nuevas herramientas de cooperación policial y de inteligencia. La discusión pendiente será determinar hasta dónde llegará esa coordinación y si Chile podrá separar el combate al crimen organizado de la agenda militar y geopolítica de Estados Unidos.