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Rebaja del TAG: Gobierno apunta a cuatro autopistas y busca cerrar acuerdos antes de fin de año

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

Louis de Grange identificó las rutas con las que mantiene conversaciones para reducir las tarifas. La propuesta contempla extender las concesiones, fórmula que recibió reparos del Consejo de Políticas de Infraestructura.

Autopista Central, Costanera Norte, Américo Vespucio Sur y Américo Vespucio Norte están en el centro de las negociaciones del Gobierno para bajar el cobro del TAG.

El biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, nombró las cuatro rutas en una entrevista con T13 En Vivo y fijó como meta concretar las primeras rebajas antes de que termine 2026.

El Ejecutivo propone ampliar el plazo de las concesiones a cambio de tarifas más bajas para los conductores. La posibilidad de alcanzar un acuerdo varía según cada contrato: las autopistas que llevan más años en operación y tienen menos tiempo pendiente ofrecen, según De Grange, mayor margen para negociar.

Cuánto podría bajar el TAG y qué falta para aplicar la rebaja

Por ahora no hay un porcentaje definido. “Tiene que ser algo que se note en el bolsillo a los usuarios de las autopistas”, afirmó el ministro, aunque precisó que el monto dependerá de las condiciones de cada concesión. También indicó que el Gobierno explora esta fórmula fuera de Santiago.

Incluso si las conversaciones concluyen con éxito, los nuevos precios requerirán otros pasos. De Grange explicó que habrá que modificar los contratos y enviarlos a Contraloría. La rebaja podrá aplicarse una vez que el organismo tome razón de esos cambios.

Los reparos del CPI: ingresos futuros y mayor congestión

La propuesta abrió, además, un debate sobre sus efectos más allá de las cuentas de los automovilistas. El director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Carlos Cruz, advirtió que prolongar las concesiones comprometería ingresos futuros del Estado.

El organismo estimó una exposición de entre US$600 millones y US$800 millones anuales. Se trata de una estimación del CPI, no del costo de un acuerdo ya cerrado.

Cruz planteó otro reparo: a su juicio, un TAG más barato incentivaría los viajes en automóvil, elevaría la congestión y restaría atractivo al transporte público.

Propuso revisar las formas de cobro y mejorar las conexiones y el servicio de las autopistas. Así, la negociación deberá resolver tanto el monto de la rebaja como sus efectos sobre el sistema de transporte.