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Elecciones en Brasil: Lula contra Bolsonaro hijo y las claves de una disputa que puede cambiar el rumbo del país

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POR María Alejandra Gallardo Contreras |

Brasil vota este domingo 4 de octubre entre la continuidad de Lula y el regreso del bolsonarismo con Flávio. Encuestas estrechas, un debate cancelado y la herencia judicial de Jair Bolsonaro marcan una disputa con efectos sobre toda América Latina.

Brasil llega a las urnas con una pregunta que cruza sus fronteras: ¿seguirá Lula en el poder o volverá el bolsonarismo con Flávio Bolsonaro?

El senador es el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por intentar impedir el cambio de gobierno tras su derrota electoral de 2022.

Brasil ante las urnas: polarización, polémicas y posibles injerencias extranjeras

La primera vuelta será este domingo 4 de octubre. Para ganar, un candidato necesita más del 50% de los votos válidos. Si nadie alcanza esa mayoría, los dos más votados competirán en segunda vuelta el 25 de octubre.

Así, la jornada del domingo podría definir a los finalistas, mientras la elección del próximo presidente quedaría pendiente hasta el balotaje.

Qué dicen las encuestas y qué puede mover la balanza

Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), busca un cuarto mandato en total. Su principal rival es el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, quien intenta transformar el respaldo político de su padre en votos propios.

El último sondeo de Datafolha, publicado el 1 de octubre, entrega a Lula un 45% de los votos válidos estimados, frente al 40% de Flávio.

En una eventual segunda vuelta, los porcentajes sobre votos totales son 48% y 45%, respectivamente: un empate técnico, con dos puntos de margen de error. El escenario apunta a un balotaje competitivo, aunque las encuestas no aseguran el resultado.

La misma medición revela el combustible de la polarización: ambos tienen un 45% de rechazo. Lula conserva fortalezas entre los más pobres y en el Nordeste; Flávio destaca entre los evangélicos y en el sur. La participación y quienes todavía pueden cambiar su voto serán claves.

Un cierre sin debate y una herencia incómoda

El último cara a cara tampoco ocurrió. Lula decidió no asistir al debate de TV Globo y Flávio se retiró horas antes. La cadena canceló el encuentro tras resoluciones judiciales que modificaron sus reglas, incluidas las restricciones para mencionar a candidatos ausentes.

La campaña de Flávio también enfrentó una controversia por sus solicitudes de financiamiento a Daniel Vorcaro, un banquero acusado de fraude, para una película sobre su padre.

El episodio sumó un flanco incómodo para el candidato en su intento por llevar nuevamente el apellido Bolsonaro al Palacio del Planalto.

Lo que se juega fuera del Palacio del Planalto

Estados Unidos también entró en la campaña. Flávio Bolsonaro se reunió en mayo con Donald Trump, quien lo elogió públicamente. Ese acercamiento ocurrió después del anuncio de fuertes aranceles estadounidenses a productos brasileños.

La relación con Washington abrió otro frente de disputa: Lula acusó a Flávio y a su hermano Eduardo de actuar contra los intereses de Brasil. El acercamiento a Trump alimentó la controversia sobre la influencia estadounidense en la elección.

La preocupación por una intervención extranjera también alcanza a Rusia. Según Reuters, la Agencia Brasileña de Inteligencia alertó a representantes de Francia y Alemania sobre presuntas interferencias de Washington y Moscú.

Sin embargo, el informe no detalló las acciones atribuidas a Rusia ni precisó a qué candidatura habrían beneficiado.

En el plano regional, una victoria de Flávio reforzaría el bloque de derecha cercano a Washington y Javier Milei. Lula, en cambio, podría conservar su papel de contrapeso, según los especialistas consultados por CNN.

El Congreso también será clave para el próximo gobierno

Además de la Presidencia, se renovarán los 513 diputados federales y 54 de los 81 senadores. La composición del Congreso determinará cuánto espacio tendrá el ganador para convertir sus promesas en leyes.

Quien llegue al Palacio del Planalto necesitará negociar con distintas fuerzas políticas para aprobar el presupuesto y sus reformas. El Senado también deberá resolver nombramientos de autoridades propuestas por el Ejecutivo, incluidos los ministros del Supremo Tribunal Federal.

La jornada electoral incluye, además, la elección de los gobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal, junto con los representantes de las legislaturas estatales y distrital.