Actualidad

El orden que busca Francisco Javier Cuadra: quién conduce un país en crisis

Imagen principal
POR María Alejandra Gallardo Contreras |

El exvocero de Pinochet mira el gobierno de Kast y la crisis de las democracias a través de una convicción persistente: Chile necesita autoridad. Una conversación sobre liderazgo, libertades y un pasado que vuelve.

En Conversaciones sin Pauta de Radio Pauta, Francisco Javier Cuadra responde sobre José Antonio Kast con una escala en el mundo.

Antes de entrar a La Moneda, pasa por China, Rusia y la crisis de Occidente. Cuando Claudia Alamo lo devuelve a Chile, encuentra otro camino hacia Diego Portales.

La mirada de Cuadra sobre el poder, la democracia y la autoridad

Fue vocero de Augusto Pinochet, rector de la Universidad Diego Portales y protagonista de controversias que atravesaron la transición. Hoy vive en Santo Domingo y mantiene sus asesorías en estrategia y manejo de crisis. Habla desde esa distancia, con la historia siempre cerca.

“Occidente está en una crisis profunda”, afirma. Cree que China y Rusia conducen el reordenamiento mundial y cuestiona la identificación entre centrismo y moderación. Se puede ser moderado desde la izquierda o la derecha, sostiene. Su exigencia es una mirada de país.

A Kast le reconoce un carácter tranquilo y un gabinete diverso. También lo defiende frente a un escenario internacional que considera imprevisto.

Pero el reconocimiento tiene un límite: “Yo creo que el gobierno no ha estado a la altura de las expectativas”. Esperaba mayor claridad y agilidad. Los errores del gabinete, dice, son responsabilidad de quienes diseñaron el equipo.

Del liderazgo de Lagos a la defensa de una mayor verticalidad

Al segundo piso le exige formación y perspectiva. “Creo que había necesidad de una mayor densidad”. Su referencia está fuera de su sector: Ricardo Lagos y Ernesto Ottone, a quienes atribuye fortaleza y autonomía frente a “la cosa chica del día a día”.

Sin embargo, su idea de conducción va más allá de la competencia de los equipos. Considera “exitosísima” a la Concertación y valora los enclaves autoritarios que contenían la política. ¿Fueron buenos? “A mi forma de ver, sí”.

“Chile es un país de mentalidad autoritaria”, explica. Su argumento vuelve a Valdivia, Portales y las constituciones que perduraron. Una gobernabilidad horizontal requiere una clase política más responsable, sostiene. Como no encuentra esa condición, concluye: “Se requiere más verticalidad”.

Un pasado que vuelve entre explicaciones y controversias

Al abordar los asuntos ocultos durante la dictadura, Cuadra establece una distinción: “No se puede pedir a una dictadura lo que sí se debe exigir a una democracia”.

Su propia trayectoria carga controversias sobre ese pasado. En 2005 dejó la rectoría de la UDP tras afirmar que las detenciones de opositores en 1986 buscaron salvarlos de organismos represores. Antes, sus acusaciones sobre consumo de drogas entre parlamentarios habían abierto un conflicto público y judicial.

Una autoridad que ordene sin renunciar a las libertades

¿Hay añoranza autoritaria en su mirada? Cuadra busca precisar: quiere orientación de largo plazo y gobiernos que actúen para Chile. Sostiene que autoridad y libertades pueden convivir. “Una democracia es libertad dentro de un orden legal en que las leyes son ciertas y seguras”.

Al final vuelve al gallinero: los pollitos detrás del grano, los partidos atrapados en sus intereses. “Falta claramente un gallo en este gallinero”. La imagen condensa su pensamiento: frente a la dispersión, una autoridad que ordene; frente a la crisis, una historia en la que todavía busca respuestas.