Actualidad

Eduardo Valenzuela (Encuesta Bicentenario) advierte que la soledad se concentra entre los jóvenes y los mayores de 75 años

POR María Alejandra Gallardo Contreras |

El director de la Escuela de Gobierno de la UC analizó los resultados de la Encuesta Bicentenario 2026 y abordó la debilidad de los vínculos sociales, la desconfianza institucional y la mayor demanda de protección estatal.

En Pauta de Análisis de Radio Pauta conversamos con el director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, Eduardo Valenzuela, sobre la Encuesta Nacional Bicentenario 2026 y sus principales señales: soledad, desconfianza institucional y dificultades para alcanzar el bienestar.

El académico advirtió que la soledad se concentra entre quienes salen de la adolescencia y los mayores de 75 años. Según explicó, ambas etapas presentan condiciones que pueden debilitar las relaciones personales.

Soledad, expectativas de progreso y desconfianza institucional

“La soledad está en los extremos de edad”, afirmó. En los jóvenes, describió una transición entre la separación de la familia de origen y la formación de nuevos vínculos. En los adultos mayores, destacó la pérdida de la pareja y de otras relaciones cercanas.

Valenzuela puso especial atención en quienes sienten soledad de manera persistente. “Ese es como el núcleo duro del sentimiento de soledad”, señaló sobre un grupo que ronda el 15% y puede alcanzar entre 20% y 22% en esos tramos de edad.

Menos comunidad, aunque persiste la fe

El académico vinculó este diagnóstico con la baja asociatividad y los cambios demográficos. Explicó que la mayor longevidad puede traer aislamiento, mientras la caída de la natalidad transforma la estructura de las familias.

También destacó el papel protector de las comunidades religiosas. Sin embargo, distinguió entre la permanencia de las creencias y la menor participación en instituciones.

“Hay mucha religiosidad personal, hay poca religiosidad institucional”, sostuvo. Como ejemplo, mencionó que un 40% de los chilenos declara rezar diariamente.

A su juicio, esa distancia también aparece en la política y afecta espacios que proporcionan vínculos y tejido social.

Más protección estatal y expectativas altas

En el ámbito económico, atribuyó la mayor demanda de apoyo estatal al estancamiento y las dificultades de empleo.

“Alguien que no tiene empleo no puede acreditar su esfuerzo, su mérito, para producir su propio bienestar. Entonces, naturalmente, esa gente mira al Estado”, explicó.

Precisó que el esfuerzo personal mantiene importancia, aunque crece la expectativa de protección. Esa demanda convive con desconfianza: “Una cosa es demandar protección social al Estado y otra cosa es confiar que el Estado lo va a hacer bien”.

Sobre vivienda, pensiones y educación, identificó una distancia entre aspiraciones y resultados. “El desacople principal es entre expectativas y realidad”, afirmó.

Pese a ello, destacó que persiste cierto optimismo personal, aunque la evaluación del país sea negativa. En paralelo, alertó sobre la desconfianza hacia el Parlamento y los tribunales, además de las bajas aprobaciones presidenciales: “El marco institucional en general está bastante resentido”.

Drogas y violencia territorial

Al cierre, abordó los funerales de alto riesgo y el impacto del narcotráfico en los barrios. Explicó que los mercados ilegales más competitivos favorecen bandas armadas y organizaciones criminales.

Las balaceras en funerales narcos, advirtió, “son también maneras de marcar territorio”, en un escenario de mayor dinero comprometido y creciente organización criminal.