Calidad de vida

Del basurero al vertedero: la ruta de los residuos

Vertederos ilegales, rellenos sanitarios, incineración, reciclaje y otros, son los conceptos que circundan la basura. A pesar de que su indeseado destino final es aun variable, el cambio apunta a la reducción de desechos.

RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

Por Fernanda Monasterio Blanco

Martes 19 de febrero de 2019

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En Chile hay 38 rellenos sanitarios esparcidos por el territorio nacional. Son ellos el destino final, en el mejor de los casos, de toneladas de desperdicios que entre todos producimos y decidimos tirar al tacho de la basura, descartando la posibilidad de una segunda vida útil para cada material.

En el mejor de los casos.

La otra opción es que del basurero pasen a vertederos ilegales.

Oficialmente se entiende por Vertedero Ilegal de Residuos Sólidos (VIRS) a los sitios eriazos de más de una hectárea, donde se han eliminado directamente sobre el suelo residuos sólidos de distinta naturaleza, sin tomar los resguardos necesarios para proteger el medio ambiente y la salud de las personas.

La Seremi (s) del Medio Ambiente de la Región Metropolitana, Paola Cofré, señala que estos se ubican preferentemente en sectores periféricos de la zona urbana, afectando a comunas de bajos ingresos e impactando negativamente en sus presupuestos. "Esto ya que se deben asignar recursos, equipamiento y personal para el levante, transporte y eliminación final de los residuos dispuestos ilegalmente en el espacio público", explica Cofré.

Actualmente desde la Secretaría Regional de Medio Ambiente se estima la existencia de 79 megabasurales al margen de la ley en la Región Metropolitana, y más de 600 microbasurales, menores a una hectárea, distribuidos por la zona.

Además, dentro de los grandes vertederos ilegales existen 43 que implican un riesgo real para la salud de las personas, ya que reciben todo tipo de desechos y pueden llegar a contaminar el agua que consume la población, según consignó La Tercera en su momento.  

Megabasurales

"La basura es todo eso que metemos bajo la alfombra. Aquello que no queremos que nadie vea, y se puede enviar a dos lugares: vertederos ilegales o rellenos sanitarios", comentó Macarena Guajardo, directora de la fundación Basura, en Voces de la Gran Ciudad.  "Aunque el relleno sanitario es la opción legal, no significa que sea lo ideal", agrega.

Los rellenos sanitarios son instalaciones donde se disponen los residuos sólidos domiciliarios y asimilables. Estos se compactan en capas al mínimo volumen posible, para así disminuir las molestias y riesgos, tanto para la salud de la población como para el medio ambiente.

El interés de Macarena Guajardo por este tema surgió hace años. Mientras estudiaba un máster en arquitectura autosustentable en Alemania, la arquitecta se dio cuenta de la situación actual con los megabasurales a nivel mundial. Al llegar a Chile, en 2015, creó la fundación Basura, con la cual busca erradicar microbasurales y vertederos ilegales mediante estrategias de participación ciudadana.

Sucede que en Chile el panorama en cuanto a vertederos no es menor, ya sean regulados o al margen de la ley. Según la última Evaluación de Desempeño Ambiental realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en julio de 2016, nuestro país es el segundo de los 34 integrantes de la organización internacional que más basura envía a estos depósitos, siendo solamente superado por Turquía. 

Incluso en el informe se señala que, hasta esa fecha, un 80% de las comunas no contaba con planes de gestión de desechos, y que muchas tienen problemas de recursos. "Cuando los municipios no tienen dinero suficiente para pagar una tonelada de ingreso de relleno, la basura se va a un vertedero ilegal, a cielo abierto muchas veces, y ahí quién sabe qué pasa", cuenta Macarena Guajardo.

En la Región Metropolitana se encuentran funcionando actualmente cinco destinatarios de residuos sólidos domiciliarios. Uno de ellos, el Vertedero Controlado de Popeta, ya cumplió su vida útil como relleno sanitario y hoy funciona solo como vertedero. Por otro lado, al Relleno Sanitario Santiago Poniente le restan solamente cinco años para encontrarse con dicho destino.