El salto digital: siete industrias tradicionales que prosperan en el mundo online
El avance tecnológico aceleró la migración de rubros históricos hacia plataformas digitales, ampliando su alcance y diversificando su oferta. Sectores como el comercio, la banca, la educación y los medios de comunicación lideran esta transformación, marcada por nuevos hábitos de consumo y oportunidades de desarrollo.
La digitalización no solo transformó industrias emergentes, sino que también reconfiguró sectores tradicionales que hoy encuentran nuevas oportunidades en el entorno online.
Desde el comercio hasta la salud, distintas actividades han adaptado sus modelos para responder a un consumidor cada vez más conectado.
El resultado es un cambio profundo en la forma de producir, vender y acceder a servicios en la era digital.
1. Industria del juego
Los juegos de azar forman parte de una industria tradicional que dio comienzo con la apertura de las primeras salas de casino físicos. Las tragamonedas, las ruletas, el póker y el blackjack son algunos de los juegos más emblemáticos que no pasan de moda. Durante la última década, y con un significativo salto durante la pandemia en 2020, la industria del juego migró hacia el entorno online.
Desde entonces, la oferta se amplió y algunos juegos se popularizaron más que otros. Los juegos de kino, por ejemplo, son un boom. Los usuarios pueden acceder a un casino con Kino online, o jugar al Kino por celular, ya que los casinos online también ofrecen apps nativas y web apps optimizadas. Si te encuentras interesado, elige un casino con Kino online garantizando que se trate de una plataforma segura.
2. Comercio online
El comercio no demoró en convertirse en una de las industrias más expansivas en el ámbito online. Consolidado como e-commerce o comercio electrónico, el sector se abrió paso de la mano de grandes plataformas que capitalizaron el poder de las transacciones compra-venta en línea. Mercado Libre, la gigante de origen argentino, y Falabella, destacan como líderes de preferencia.
Hablamos de un sector que crece a un ritmo galopante y que, al igual que la industria del juego online, despegó luego del 2020. Según un informe del Banco Central de Chile, las ventas minoristas realizadas en canales digitales en 2019 fueron del 6,2%, y en el 2020 la participación fue del 13,7%. El mismo informe indica que las ventas realizadas fueron mayoritariamente en tiendas grandes especializadas en vestuario, calzado y equipamiento doméstico.
3. Medios de comunicación
Los medios de comunicación han sufrido una verdadera revolución digital. Ya casi nadie se informa como se solía informar hace dos décadas. La televisión y la radio han comenzado a ser eclipsados por nuevas tendencias que, aunque no necesariamente estén dedicadas al periodismo, son utilizadas como fuentes de información.
Muchos chilenos ingresan en Instagram y X (Twitter) para informarse, lo que demuestra cómo se ha transformado el consumo informativo. El streaming también cumple un rol importante; abundan los canales de YouTube con periodistas y/o streamers que han optado por transmitir sus programas en estas plataformas, caracterizadas por ser de consumo on demand.
4. Viajes y turismo
El sector del turismo ha encontrado un territorio fértil en el ámbito online, donde la comodidad de la tecnología ha transformado la forma en que los viajeros planifican sus aventuras. Todo lo que tiene que ver con reservas de transporte, hasta la búsqueda de alojamiento, los paquetes de viajes y la movilidad en destino, se gestiona mayormente en plataformas online, facilitando la gestión de los viajes.
Con el crecimiento en la tasa de desocupación, sectores como estos pueden representar una alternativa laboral. Para toda la infraestructura que requieren las agencias de viajes hoy en día, se requiere de programadores web, diseñadores y otros especialistas. El auge de las soluciones digitales también ha impulsado nuevas formas de hacer turismo, como el “turismo sostenible”, que abre una nueva veta de consumo.
5. Banca y finanzas
La industria fintech debió adaptarse a las nuevas tendencias digitales. Con el galopante crecimiento de sectores clave como el comercio electrónico, poder pagar online de manera rápida, cómoda y segura se volvió fundamental. Las billeteras virtuales son las grandes protagonistas de esta época; ofrecen pagos inmediatos desde aplicaciones intuitivas y fáciles de descargar en cualquier celular.
Además de las billeteras virtuales, aparecieron nuevas plataformas de inversión alineadas con el boom de las criptomonedas. La digitalización de los servicios financieros atrajo a los usuarios a introducirse en un universo que, antes, estaba exclusivamente destinado a profesionales de finanzas. Los nuevos servicios incorporan herramientas para gestionar el dinero, invertir y ahorrar.
6. Salud y bienestar
Otra área que también se reconfiguró con el desenlace del Covid ha sido el área de salud. Muchos servicios de consulta se trasladaron al ámbito online, constituyendo lo que hoy se conoce como la “telemedicina”. Las consultas virtuales han permitido el acceso de millones de personas a la atención médica sin que tengan que salir de sus hogares, ideal para aquellos que viven en zonas remotas.
Además, el auge de las aplicaciones móviles allanó el terreno para que el mercado de apps de yoga, meditación, bienestar y hasta deportivas aparecieran como una opción para complementar la salud. Sin dudas no reemplazan al médico de cabecera, pero contribuyen al equilibrio o a la constancia para generar hábitos saludables.
7. Educación
La educación experimentó un cambio profundo en la era digital. Aunque la escolaridad continúa sosteniéndose sobre el pilar de la presencialidad y la interacción entre estudiantes y docentes dentro del aula, muchas universidades, centros de formación y otras instituciones educativas proponen cursos digitales o híbridos.
El formato online propone un modelo de enseñanza a distancia, democratizando el acceso a la educación. Además, la tecnología digital online posibilitó la creación de foros de educación y clases en vivo, creando nuevos circuitos de información. De todos modos, la educación continúa en proceso de adaptación a las nuevas necesidades de la sociedad del siglo XXI.