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El Cono Sur y su afán por las cripto: pero… ¿por qué en Chile y Argentina se utilizan de diferentes maneras?

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POR Equipo Radio Pauta |

El auge de los criptoactivos en Latinoamérica responde a necesidades distintas: mientras en Chile predominan la inversión y la regulación, en Argentina las monedas digitales se utilizan como un mecanismo para enfrentar la inflación.

Si bien la economía de Latinoamérica es bastante vertiginosa, hay una tendencia que ha llegado para quedarse y cambiar al panorama: los criptoactivos. Pero, mientras que en países como Chile el foco está puesto en regulaciones robustas y una inflación mega controlada; para los argentinos el caso es distinto: las monedas digitales son una herramienta diaria para ganarle a la inflación.

La verdad es que, en lo que va del año, esta diferencia en su uso revela algo fundamental: el “porqué” importa tanto como el “cuánto”. En este contexto, el seguimiento constante del par bitcoin usd se ha vuelto una rutina no solo para inversores de Santiago y Buenos Aires, sino para ciudadanos que buscan parámetros de valor ajenos a sus monedas locales.

En Argentina se usan como estrategia de supervivencia…

Para el ciudadano argentino, las criptomonedas no representan una inversión de riesgo, sino un recurso necesario para proteger sus ahorros. Ante la inflación, el peso ha perdido su utilidad como reserva, consolidando a los activos digitales como el refugio predilecto frente al constante deterioro del poder adquisitivo local.

El rasgo distintivo del mercado trasandino es el dominio absoluto de las stablecoins. Más del 60% del volumen transaccionado en el país corresponde a monedas estables (como USDT o USDC). Se les conoce popularmente como el “dólar cripto”, permitiendo a los usuarios proteger el poder adquisitivo de sus salarios de manera inmediata y sin límites físicos.

Esta adopción masiva ha llevado a que cerca del 20% de los adultos argentinos posea o utilice activos digitales, situando al país en los primeros puestos del Índice Global de Adopción.

¿Qué se puede decir de Chile con la nueva Ley Fintech?

En Chile, el panorama es radicalmente distinto. Con una inflación que ha retornado a rangos meta (cercanos al 3% anual) y un sistema financiero profundo y digitalizado, la motivación detrás del uso de cripto no es la huida de la moneda local, sino la eficiencia, la diversificación y la innovación tecnológica.

Tras la implementación total de la Ley Fintech, el mercado chileno ofrece hoy una certeza jurídica envidiable en la región. Los exchanges operan bajo la supervisión de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), lo que ha generado un cambio de perfil en el usuario: de un entusiasta minorista a inversores institucionales y fondos de inversión. A diferencia de Argentina, donde se busca liquidez inmediata, en Chile el volumen de transacciones (que ronda los US$ 23.800 millones anuales) está más concentrado en estrategias de inversión a mediano y largo plazo en activos como Bitcoin y Ethereum.

Las remesas sí que hacen ruido

Un punto de convergencia es el uso de cripto para remesas, con reducciones de costos de hasta el 70% frente a la banca tradicional. Sin embargo, los motivos varían según el territorio.

En Chile, su adopción es una decisión de conveniencia impulsada por una población migrante que busca inmediatez a través de aplicaciones locales. En Argentina, aunque el acceso al mercado de divisas oficial se ha normalizado y simplificado, los ciudadanos siguen optando por activos digitales.

En este caso, la elección ya no responde a la falta de dólares, sino a la búsqueda de una infraestructura financiera más ágil que permita resguardar el valor del capital de forma instantánea.

El marco tributario: dos formas de declarar el bolsillo digital

La enorme brecha en la forma de usar los criptoactivos también se refleja en cómo las agencias fiscales de cada país intentan regularlos. Las reglas del juego impositivo terminan por moldear el comportamiento de los usuarios en Buenos Aires y Santiago.

  • Argentina y el laberinto fiscal: ante la adopción masiva, la entidad fiscal (ex-AFIP, ahora ARCA) aplica el Impuesto a los Bienes Personales sobre la tenencia de criptoactivos y el Impuesto a las Ganancias sobre las rentas de su compraventa. Además, al estar los exchanges locales obligados a reportar saldos y movimientos mensuales, muchos ahorristas eligen billeteras sin custodia para preservar su privacidad.
  • Chile y la claridad del SII: en la otra vereda, el Servicio de Impuestos Internos (SII) ofrece un marco predecible bajo la Ley Fintech. Las transacciones no pagan IVA, pero las ganancias netas tributan el Impuesto Global Complementario (o de Primera Categoría para empresas). Con exchanges supervisados por la CMF, la transparencia es total, dando certeza jurídica y seguridad a los inversores institucionales.

Entonces… ¿hacia dónde vira el Cono Sur?

El futuro de la adopción en ambos países dependerá de dos factores críticos: la educación financiera y la estabilidad política.

  1. Sin duda, para los argentinos el desafío principal es pasar de la “economía de emergencia” a una integración formal.
  2. Por otro lado, para los chilenos, el principal reto es la masificación. A pesar de tener la tecnología y las leyes, el chileno promedio aún percibe a las cripto como algo complejo o riesgoso. La entrada de la banca tradicional al negocio de custodia de criptoactivos, permitida por la nueva normativa, será el catalizador para que el ciudadano común entre al ecosistema.

Con todo lo dicho, se puede afirmar que ambos países representan las dos caras de la misma moneda digital. Argentina demuestra que la necesidad es el mayor motor de innovación, convirtiéndose en un laboratorio global de uso real de criptoactivos. Chile, por su parte, demuestra que la institucionalidad es el camino para la sostenibilidad, creando un ecosistema seguro para el capital a gran escala. Para los inversores y entusiastas, la lección es clara: mientras en Buenos Aires las criptomonedas son el presente necesario para proteger el trabajo de hoy, en Santiago son el futuro planificado para potenciar la economía del mañana.