Cómo manejar con lluvia: recomendaciones para conducir según el tipo de camino en Chile
La lluvia puede modificar considerablemente las condiciones de las rutas y aumentar el riesgo de perder el control del vehículo. Asfalto, ripio, tierra, arena, nieve y hielo requieren distintas precauciones al volante.
Los sistemas frontales que afectan a distintas zonas de Chile pueden generar condiciones adversas para quienes se desplazan en vehículo, especialmente por la menor adherencia que presentan algunas superficies al entrar en contacto con el agua.
Ante este escenario, Gama Mobility entregó una serie de recomendaciones para conducir de manera segura según el tipo de suelo, con medidas específicas para asfalto, ripio, tierra, arena, nieve y hielo.
“Cada superficie se comporta de manera distinta al mojarse. Lo que funciona en asfalto puede ser peligroso en ripio o nieve. La clave está en adaptar la conducción a las condiciones del entorno y conducir siempre de manera preventiva”, explicó Gianni Lanni, subgerente de Servicios de Gama Mobility.
¿Cómo manejar con lluvia en asfalto y caminos de ripio?
En calles y carreteras asfaltadas, una de las principales recomendaciones es reducir la velocidad al menos un 30% respecto del límite en condiciones secas. También se aconseja duplicar la distancia de frenado y mantener al menos cuatro segundos respecto del vehículo que circula adelante.
A esto se suma evitar frenadas bruscas y giros repentinos para disminuir el riesgo de hidroplaneo. Los neumáticos, además, deberían contar con al menos 3 milímetros de profundidad de dibujo o un nivel adecuado de desgaste en las ranuras de la banda de rodadura.
En caminos de ripio, la recomendación es disminuir la velocidad a un máximo de 50 km/h y evitar frenar mientras se circula por una curva. Lo aconsejable es hacerlo en sectores rectos y de manera suave.
El ripio mojado reduce la adherencia y aumenta el riesgo de derrape o pérdida de control, por lo que también se deben evitar los cambios bruscos de dirección y mantener el volante firme frente a eventuales desplazamientos laterales.
¿Qué hacer al conducir por tierra, barro o arena mojada?
En caminos de tierra ubicados principalmente en zonas rurales y agrícolas, se recomienda circular a menos de 40 km/h. En las subidas se deben utilizar marchas cortas y evitar aceleraciones que puedan provocar que las ruedas patinen.
Si existe barro muy profundo, la recomendación es detener el vehículo y evaluar las condiciones antes de continuar. También se puede considerar el uso de tracción 4×4 cuando las características del camino lo requieran.
En sectores con arena, en tanto, se deben evitar las maniobras bruscas y las detenciones sobre superficies blandas. En vehículos 4×4 puede ser necesario disminuir la presión de los neumáticos a entre 15 y 18 PSI. Para desplazamientos por dunas o playas, la recomendación es no conducir solo y contar con equipo de recuperación.
Cómo conducir con nieve o hielo
Las condiciones cambian nuevamente en caminos cubiertos por nieve o hielo. En estos casos se deben utilizar neumáticos de invierno o cadenas en los sectores donde sean obligatorios.
Gama Mobility recomienda utilizar marchas más altas de lo habitual para disminuir el torque transmitido a las ruedas y reducir el patinamiento. Sobre hielo, la velocidad no debería superar los 30 km/h.
También se aconseja reducir la velocidad mediante el freno motor, evitar frenadas bruscas y no utilizar el control crucero sobre superficies resbaladizas. Si el vehículo derrapa, el conductor debe mirar hacia la dirección a la que quiere desplazarse y corregir suavemente la trayectoria.
“La mejor forma de prevenir accidentes es la conciencia y la preparación. No solo se trata de saber manejar, sino de entender el entorno”, concluyó Lanni.