Día Mundial de la Visión: por qué es clave detectar a tiempo las enfermedades oculares
Se estima que el 80% de los casos de ceguera puede prevenirse o tratarse. Un oftalmólogo explica qué condiciones afectan la vista y qué hábitos ayudan a protegerla.
Este jueves 8 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Visión, una fecha impulsada desde el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB). Su objetivo es promover el cuidado de la salud ocular y prevenir pérdidas de visión evitables.
Se estima que un 80% de los casos de ceguera puede prevenirse o tratarse. Por eso, los especialistas recomiendan hacerse controles oftalmológicos periódicos, aunque no haya molestias.
“Gran parte de las impresiones que percibimos nos llegan a través de la vista (…). Por eso es importante sensibilizar sobre las distintas afecciones visuales, sus tratamientos y la posibilidad de prevenir o tratar muchas de ellas”, explica Rodrigo García, oftalmólogo de Clínica Oftalmológica Pasteur y especialista en retina y polo anterior.
¿Qué enfermedades pueden provocar pérdida de visión?
Entre las enfermedades que pueden afectar la salud ocular están las cataratas, el glaucoma, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y la retinopatía diabética. Estas condiciones pueden causar desde una disminución de la capacidad visual hasta la ceguera.
La discapacidad visual se presenta principalmente como baja visión o como ceguera. En la baja visión, la capacidad visual no se corrige por completo con lentes ni con cirugía, pero la persona conserva un resto visual que puede aprovechar con ayudas ópticas.
La ceguera, en cambio, implica la ausencia total de percepción visual o una capacidad muy limitada para distinguir entre luz y oscuridad.
Para evaluar estas condiciones, el especialista explica que se consideran dos parámetros: la agudeza visual, es decir, la capacidad de percibir detalles, y el campo visual, que es la amplitud del entorno que una persona ve sin mover la cabeza.
Hábitos que ayudan a cuidar la vista
Conocer los antecedentes familiares permite identificar factores de riesgo, ya que algunas enfermedades oculares pueden ser hereditarias.
La alimentación también influye. Se recomienda una dieta con frutas y verduras, en especial las de hojas verdes oscuras como la espinaca y la col rizada, además de pescados ricos en omega-3.
Mantener un peso saludable reduce el riesgo de diabetes y de otras condiciones que afectan la visión. Otra medida importante es evitar el tabaco, porque fumar se asocia a un mayor riesgo de DMAE, cataratas y daño en el nervio óptico.
Por último, se aconseja usar anteojos de sol que bloqueen entre el 99% y el 100% de la radiación UV-A y UV-B. Si el trabajo lo requiere, también hay que usar siempre elementos de protección ocular.