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Columna de Fernando Tapia: “Todo pasa”

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POR Equipo Radio Pauta |

“Desde que el ex dirigente falleció el pasado 2 de febrero, todos los partidos internacionales, han tenido que guardar un minuto de silencio en memoria del padre del actual presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez”, comenta Fernando Tapia.

Seguro a usted también le ha llamado la atención los múltiples homenajes que la Confederación Sudamericana de Fútbol ha instruido para honrar la memoria del fallecido ex presidente del club Olimpia de Paraguay, Osvaldo Domínguez Dibb.

Desde que el ex dirigente falleció el pasado 2 de Febrero, todos los partidos internacionales, han tenido que guardar un minuto de silencio en memoria del padre del actual presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez.

Lo último se pudo ver en la transmisión del sorteo de los dos torneos continentales, ceremonia que fue interrumpida justo antes de conocer los grupos de la libertadores para recordar la figura del fallecido dirigente, calificado como el directivo sudamericano más ganador de la historia.

Domínguez Dibb ha recibido casi más homenajes que el propio Pelé o los que tuvo Diego Armando Maradona. Una completa desproporción que sólo se explica por quién fue: el padre del actual presidente de la dirigencia sudamericana.

El fútbol en nuestro continente se maneja como si fuera una parcela. Nadie quiso reparar en la controversial figura del homenajeado. Nadie en Conmebol parece estar preocupado en la contradicción de elevar a casi a la santidad a un dirigente que en 2014 tuvo que afrontar una suspensión de cinco años, tras una sanción del tribunal de disciplina de la FIFA.

O que tuvo que asumir una multa de US$ 50 mil aplicada por la propia Confederación Sudamericana por su mal comportamiento en la final de Copa Libertadores del año 2002. Mucho menos de ser un fiel representante de las prácticas oscuras con las que se manejó el fútbol sudamericano por décadas.

Osvaldo Domínguez Dibb era el presidente del Olimpia cuando ese equipo paraguayo protagonizó uno de los mayores escándalos de la historia de la Libertadores. El famoso partido contra Sol de América, también de Paraguay, en 1989.

El 5 a 4 escandaloso. Un arreglín entre dos cuadros de un mismo país, que dejó fuera de la Copa a Colo Colo. Espero que esta haya sido la razón de la ausencia del presidente de Blanco y Negro en el sorteo.

En 2011 el diario ABC reprodujo una entrevista al jugador paraguayo Roque Santa Cruz, que militó en Olimpia entre 1997 y 1999. Allí describió algunas de las prácticas del que ahora homenajea la Conmebol: “Nuestro presidente estaba loco.  Los salarios no se depositaban en nuestras cuentas, había que ir a recogerlos a su oficina. A los que habían jugado mal, les preguntaba ¿qué quieres?, mirando fijamente su metralleta Kalashnikov. Una vez ingresó a las habitaciones del plantel dando tiros al aire. Nos humillaba. A los jugadores que no rendían en la cancha, les orinaba los vehículos”, contó el ex delantero.

Quizás el ex presidente del fútbol argentino Julio Humberto Grondona tenía razón: Todo pasa era su lema. Lo llevaba grabado en su anillo. Murió un año antes del FIFA Gate, como anticipándose a lo que vendría.

La ceremonia del sorteo, en el que se homenajeó una vez más a Domínguez Dibb, se realizó en el salón principal del edificio de Conmebol en Luque y que sigue llevando el nombre de Joao Havelange, el “capo di tutti” de la mafia del fútbol. Si, quizás todo pasa, o a nadie le importa, o muy pocos se quieren acordar.