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Cambiar de técnico: ¿Funciona en el fútbol chileno?

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POR Francisco Letelier Morandé |

Ante la inminente salida de Martín Cicotello de Unión La Calera, analizamos todos los cambios de entrenador oficializados hasta ahora en la liga de primera con sus respectivos rendimientos.

Seis equipos de la Primera División han cambiado de entrenador de manera oficial durante el Campeonato Nacional 2026. Y aunque cuatro de ellos mejoraron su rendimiento después de la modificación, los números muestran que cambiar de técnico no es, por sí solo, garantía de éxito.

El caso más contundente es Deportes Concepción. El equipo comenzó el campeonato con Patricio Almendra, con apenas 0,57 puntos por partido, y posteriormente pasó a Walter Lemma, con 0,50. La llegada de Fernando Díaz cambió completamente el escenario: 10 triunfos, dos empates y tres derrotas en 15 partidos, para un promedio de 2,13 puntos por encuentro.

La Universidad de Chile también encontró una respuesta en el cambio de entrenador. Francisco Meneghini dejó 1,00 punto por partido en sus siete encuentros, mientras Fernando Gago elevó esa cifra a 1,92 en 24 partidos. Son 0,92 puntos más por encuentro, una diferencia que, proyectada a un campeonato de 30 fechas, equivaldría a casi 28 puntos.

En Everton ocurrió algo similar. Javier Torrente consiguió apenas 0,40 puntos por partido, producto de una victoria, un empate y ocho derrotas. Con Walter Ribonetto, el equipo subió a 1,44 puntos por encuentro. La diferencia es de 1,04 puntos por partido.

Palestino también mejoró, aunque en menor medida. La “Nona” Muñoz consiguió 1,12 puntos por partido en sus 17 encuentros, mientras Guillermo Farré registra 1,59 en 22 partidos. Son 0,47 puntos adicionales por encuentro.

Pero no todos los cambios han funcionado.

Audax Italiano pasó de los 1,44 puntos por partido de Gustavo Lemma a 1,12 con Patricio Graff. Es decir, tras el cambio, el rendimiento cayó en 0,32 puntos por encuentro.

Y el caso más complejo es Universidad de Concepción. Juan Cruz Real comenzó con 1,40 puntos por partido, pero después el equipo pasó por Leonardo Ramos, Ricardo Viveros y actualmente la “Nona” Muñoz. Ninguno ha logrado recuperar aquel rendimiento inicial: Ramos registró 0,57, Viveros 0,73 y Muñoz lleva 0,75 puntos por partido.

Entonces, ¿qué dicen realmente los números?

Que cambiar de entrenador puede ser un punto de inflexión, pero no es una fórmula matemática. Cuatro de los seis equipos que modificaron a su técnico mejoraron su promedio de puntos, pero dos empeoraron. Y dentro de esos casos hay diferencias enormes.

Deportes Concepción y Universidad de Chile muestran que una modificación en el banco puede transformar radicalmente el rendimiento de un equipo. Audax y Universidad de Concepción, en cambio, demuestra que cambiar de entrenador no necesariamente resuelve los problemas.

Porque al final, la pregunta no debería ser simplemente si hay que cambiar al técnico. La pregunta es si el entrenador que llega consigue que el equipo sume más puntos que el que se fue.

Y en el fútbol chileno de 2026, los números muestran que, hasta ahora, en la mayoría de los casos la respuesta ha sido sí. Pero no siempre.