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“The Greek Freak” lleva a Milwaukee Bucks al anillo en la NBA

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Créditos: @Bucks.
POR Francisca Vargas |

Giannis Antetokounmpo anotó 50 puntos, 14 rebotes y 2 asistencias en el triunfo que puso el 4-2 definitivo contra Phoenix Suns que les da su segundo título, 50 años después.

Milwaukee Bucks es el campeón de la NBA.

Si al comienzo de la temporada regular cualquier experto hubiese esbozado si quiera una mínima posibilidad de esto como un futuro no muy lejano, la palabra locura se hubiese ocupado perfectamente para definirlo. Lesiones, números uno de baja por golpes en los juegos o temas musculares por la acumulación de partidos. Todos aspectos que sufrieron gran parte de quienes eran candidatos al anillo de esta temporada.

Todos, menos los Bucks, que tras 50 años conquistaron su segundo Larry O’Brien.

En el juego 6, y siendo uno de los cinco equipos que han logrado remontar un 0-2 en las finales de la NBA (junto con Cleveland Cavaliers 2016, Miami Heat 2006, Portland Trail Blazers 1977 y Boston Celtics 1969), lograron imponerse por 105-98 a Phoenix Suns y repitieron su logro de 1971 que, hasta ayer, era el único.

Si en ese entonces el líder indiscutido del equipo fue el máximo anotador de todos los tiempos, Kareem Abdul-Jabbar, en esta temporada el estandarte fue a quien los fanáticos llaman “the greek freak”, Giannis Antetokounmpo. En el último juego igualó la mayor anotación histórica de un jugador en un partido de campeonato con 50 puntos, algo que solo había conseguido Bob Pettit en 1958, cuando se enfrentaron Hawks y Celtics.

Héroes: unos silenciosos, otros meten ruido

“Si observas a Bobby, él personifica lo que es la “Bench Mob”. Hay noches en las que anota muchos puntos, pero en todas trae la energía […] eso es lo que quiero asegurarme de traer siempre a la mesa y de inculcar a los otros muchachos que ingresan al juego conmigo”, dijo en un momento Pat Connaughton, escolta de los Bucks. Tanto él como Bobby Portis fueron piezas fundamentales en la rotación del equipo de Mike Budenholzer.

Ya sea por su altura, que le permite variar en las formaciones, o la capacidad física de ambos, la defensa y el ataque (a pesar de no brillar en anotaciones) se han visto fortalecidos con su entrada en la cancha. Y más aún en el caso de Portis, que si bien no fue todo lo regular que requería su equipo, en el partido decisivo aportó con 16 puntos. 

Algunos los llaman los héroes silenciosos. Pero si hay un héroe y que mete más ruido que cualquiera, ese es Giannis.

Se lo criticó por sus lanzamientos desde la línea de los libres, y los mejoró. Si bien anotó el 58,7% de los libres estos playoffs, y lo más bajó que había anotado en fase regular era un 63%, logró recuperarse sobre todo para el juego 6.

Pero la mejora generalizada en su juego quedó graficada en el balance de puntos y rebotes: supera lo realizado en fase regular. En playoffs fueron 30,2 puntos, 12,8 rebotes, 3 asistencias en promedio. Desde las temporadas 2017 en adelante, el crecimiento sostenido se evidenció en los puntos.

  • 2020/2021: 28,1 en fase regular y 30,2 en playoffs
  • 2019/2020: 29,5 en fase regular y 30,2 en playoffs
  • 2018/2919: 27,7 en fase regular y 25,5 en playoffs
  • 2017/2018: 26,9 en fase regular y 25,7 en playoffs

Y si de las finales se trata, Giannis está en un selecto grupo de basquetbolistas que promedian más puntos por partido en una victoria de dichas series: 

  • 41.0 – Michael Jordan (1993)
  • 38.0 – Shaquille O’Neal (2000)
  • 36.3 – Shaquille O’Neal (2002)
  • 35.8 – Michael Jordan (1992)
  • 35.2 – Kevin Durant (2017)
  • 35.2 – Giannis Antetokounmpo (2021)

Tal vez uno de los más determinantes en el partido 6 de las finales fue uno que no estuvo fino en tiros de campo, pero que defendió mejor que nunca. Jrue Holiday estuvo errático en el aro (aunque en el juego 5 fue autor de un robo trascendental para consolidarse), pero en el uno contra uno fue esencial para establecer el dominio defensivo y luego poder salir rápido de contra con Giannis o Middleton.

Esas jugadas rápidas, que casi de memoria se podían ver en las finales de los Bucks, se debe en gran parte a las modificaciones tácticas y las lecturas que realizaba antes de cada partido su entrenador Mike Budenholzer.

“Vemos las cosas a veces de manera diferente en la cancha, se lo decimos, le preguntamos si podríamos hacerlo o sugerimos que lo hagamos de un modo diferente y él confía en que salgamos y lo ejecutemos”, comentaba Middleton. Al comienzo de temporada lo que más recibía Budenholzer, el pupilo de Greg Popovich, eran críticas. No encontraba un compañero para Giannis, no lograba una dupla consolidada o estable.

Después del anillo, solo hay positivismo.

Vea la conversación con La Catedral Deportiva en Pauta de Juego.