Economía

Por qué el “pago por resultados” es clave para enfrentar problemas sociales

Imagen principal
Crédito: Agencia Uno
POR Marcela Gómez |

Con otras entidades, la Fundación San Carlos del Maipo impulsa los nuevos contratos de impacto social. El Presupuesto 2021, que busca una mayor eficiencia del gasto, no los incluye.

Con mucha atención siguieron desde la Fundación San Carlos del Maipo (FSCM) los anuncios de Hacienda enfocados en mejorar la calidad del gasto público y la evaluación de 687 programas en el marco del Presupuesto 2021. Esto porque les preocupa que se logren resultados efectivos en las políticas sociales.

“Es un esfuerzo valioso ampliar las evaluaciones, pero se debe ir más allá de los hitos del proceso para enfocarse en los resultados: tenemos que saber qué genera cambios, cuáles son las intervenciones con impactos positivos y no solo cuánta gente fue a una capacitación o si les gustó el taller”, dice el jefe de Desarrollo de la FSCM, Rafael Rodríguez.

En la última década la entidad ha destinado más de US$ 50 millones a intervenciones que mejoren la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes. Y lo ha hecho buscando construir evidencia sobre los resultados, adaptando a la realidad local iniciativas bien evaluadas en otros países e impulsando junto a otras instituciones los nuevos Contratos de Impacto Social.

Pero la fórmula de “pagar por resultados” no siempre tiene eco en el Estado.

¿Qué funciona?

Rodríguez  dice que hoy “no sabemos realmente qué impacto efectivo tiene la mayoría de los programas sociales del Estado y por eso nos estamos perdiendo de saber qué está generando logros”. Por ejemplo, afirma que hay indicadores que revelan reducciones en conductas como delincuencia juvenil, deserción escolar y embarazo adolescente, pero como hay muchos programas orientados a esos temas es complejo saber qué sirve y qué no.

Añade que, además, cuesta seguirles la pista a las iniciativas. De los 687 programas evaluados este año asociadas al Presupuesto 2021, revisaron una muestra aleatoria de 80. La mayoría no eran comparables con el año anterior, por ajustes o cambios en el diseño.

“Quienes trabajamos en estos temas vemos una cultura que permite que las cosas que no funcionan se mantengan. Eso tiene que cambiar. Si sales del colegio y no entiendes lo que lees hay una falla enorme, que limita tu posibilidad de lograr un buen trabajo. Estas son las cosas que están en la base del descontento social”, advierte. 

Contratos de Impacto Social

Como hacer evaluaciones de impacto es un proceso caro y que toma tiempo, en la FSCM se aseguran que todos los programas sociales que impulsan y la mayoría de los que apoyan tengan metodologías de diseño, implementación y aplicación robustas, que permitan obtener resultados de proceso y asociados al impacto. 

Junto con algunos socios, la entidad impulsó el primer Contrato de Impacto Social (CIS), un nuevo modelo basado en evidencia para enfrentar problemas sociales, en que partipan el Estado (definiendo el problema y fijando el precio para solucionarlo), inversionistas privados, instituciones sin fines de lucro que aportan las soluciones y evaluadores externos que certifican el cumplimiento de las metas. 

Ese CIS, que busca potenciar la comprensión de lectura en alumnos entre kínder y segundo básico de la comuna de Estación Central, se inició en 2019 con buenos resultados y financiamiento privado, ya que el Estado finalmente no participó. “Ya se terminaron los diseños de los CIS de reinserción de jóvenes que han cometido delitos y está avanzado el de personas en situación de calle. Más atrasado está el que se enfoca en jóvenes en proceso de egreso de las residencias de Sename”, dice Rafael Rodríguez.

Aunque apuntan a carencias sociales urgentes, el Presupuesto 2021 no consideró financiamento para ninguna de estas iniciativas.