Economía

El pago de intereses podría duplicarse en ocho años si no se contiene la deuda

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Agencia Uno
POR Marcela Gómez |

En 2022 se destinarán US$ 3.200 millones a ese fin, pero este monto podría llegar en 2030 a representar la suma de lo que el Presupuesto asigna al Ministerio de Obras Públicas y al Poder Judicial.

En cualquier hogar, endeudarse permite financiar el acceso a ciertas necesidades, pero también obliga a apartar recursos para su pago que de otro modo se habrían destinado a mejorar la calidad de vida. Con el presupuesto del país pasa lo mismo: una mayor deuda financia urgencias presentes, pero su pago resta recursos que podrían haber servido para responder a múltiples necesidades sociales. Es una advertencia que se debe considerar, ya que la deuda pública viene creciendo en forma sistemática desde 2008.

Según las estadísticas de la Dirección de Presupuestos, el pago de intereses asociado a la deuda pública pasó de 0,6% del PIB entre 2011-2014 (unos US$ 1.500 millones) al rango 0,9%-1% del PIB en 2019-2020 (en torno a US$ 2.500 millones). Libertad y Desarrollo calcula que los recursos fiscales destinados a ese ítem sumaron US$ 3.000 millones en 2021, pero que llegarían a una cifra entre US$ 4.000 millones y US$4.500 millones en 2025.

Las proyecciones de Dipres para 2022 apuntan a que el stock de deuda supere el 37,5% del PIB, con lo que el desembolso fiscal que se deberá destinar a pagar intereses será de US$ 3.200 millones. Considerando solo la deuda de arrastre actual, la cifra superaría los US$ 4.800 millones en 2026, lo que equivale a todo el gasto que se asigna en el Presupuesto en discusión a los ministerios de Vivienda y Economía.

En su rol de evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas, lo que ocurre con el pago de intereses fue una de las alertas que el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) levantó en su reciente exposición en el Congreso. Su presidente, Jorge Desormeaux, comenta a PAUTA que el riesgo está en llegar a pagar en el largo plazo intereses anuales sobre 2% del PIB, cifra que figura en las proyecciones de la entidad a partir de 2030 si la disminución del déficit fiscal es lenta y en 2040 si es más ambiciosa. Como referencia,  en cifras eso implicaría destinar a pagar intereses un monto equivalente hoy a sumar lo que el Presupuesto 2022 asigna al Ministerio de Obras Públicas y al Poder Judicial; es decir, los fondos totales destinados a la inversión pública y al sistema de justicia.

Deuda versus políticas sociales

Economista y exconsejero del Banco Central, Desormeaux considera que la reducción del déficit estructual a 3,9% que sustenta el Presupuesto 2022 no implica que la tarea de consolidación fiscal está hecha y que en los años venideros el ajuste pueda ser menos ambicioso. 

“Una consolidación alta en 2022, como la que resulta de un déficit estructural de 3,9% del PIB, no significa que en los siguientes años la convergencia deba ser lenta, como por ejemplo de 0,25% del PIB. Esto ya que en ese escenario los riesgos para la sostenibilidad fiscal son aún elevados, con una deuda neta que bordearía el 50% del PIB y con gastos en intereses que llegarían en torno a 2,5% del PIB”, afirma. Añade que una convergencia intermedia (disminuyendo ese déficit en 0,5% del PIB por año) “sería consistente con una deuda neta que se estabiliza en torno a 40% del PIB y gastos anuales en intereses en torno a 2% del PIB por año”.

-El CFA advierte en su reporte sobre el pago de intereses de la deuda pública. ¿Por qué es relevante visibilizar ese tema en la discusión fiscal?

“El pago en intereses es relevante, ya que quita espacio al gasto en políticas públicas, como por ejemplo, en programas sociales. Es importante notar que nuestros ejercicios de escenarios alternativos muestran que aquellos escenarios donde la deuda neta converge a niveles más altos, son aquellos donde el gasto primario -o sea, el gasto que puede ser asignado para políticas públicas- es menor. Esto quiere decir que una menor responsabilidad fiscal implica un menor espacio para gasto en políticas públicas y mayor pago en intereses”.

-¿Cuáles son los escenarios que ustedes ven en esta materia?

“Los escenarios con mayores déficits estructurales llevan a gastos en intereses que incluso superan el 5% del PIB. Actualmente, el gasto en intereses está en torno a 1% del PIB, pero dada la dinámica de la deuda, los déficits proyectados y los pagos de intereses aumentarán continuamente en los próximos años, para converger en el largo plazo al menos a 2% del PIB. En moneda de 2021, esto equivale a aproximadamente US$ 6.500 millones”.