John Müller analiza como la inteligencia artificial impacta el empleo y la productividad en EE.UU.
El analista abordó en Radio Pauta cómo la inteligencia artificial ya está elevando la productividad en Estados Unidos mientras reduce empleos junior, y advirtió que el verdadero desafío será redefinir la formación profesional y el rol humano frente a una tecnología que no siente, pero sí transforma industrias completas.
En Mercado Central de Radio Pauta conversamos con John Müller sobre el impacto económico y laboral de la inteligencia artificial generativa y los cambios estructurales que ya comienzan a observarse en Estados Unidos y Europa.
El analista explicó que los últimos datos muestran una aparente contradicción: menos empleo, pero mayor crecimiento. Citó cifras recientes de la economía estadounidense que reflejan una caída de 403 mil puestos de trabajo en el trimestre, mientras el PIB real creció 3,7%.
La IA reduce empleos junior, eleva la productividad y abre un debate sobre el futuro del trabajo y lo humano
A su juicio, esto revela un salto relevante en productividad. “Si estamos produciendo más con menos empleo, esto significa que ha mejorado la productividad”, afirmó, y estimó que el avance sería de 2,7%, casi el doble del promedio de la última década.
Müller sostuvo que, a diferencia de la burbuja punto com, la actual revolución tecnológica tiene una base material concreta. La expansión de centros de datos y el alto consumo energético demuestran que existe inversión real detrás del fenómeno, lo que le otorga mayor solidez estructural.
La IA golpea el empleo junior y redefine la formación profesional
El impacto más visible, sin embargo, se estaría dando en el mercado laboral inicial. Indicó que ha disminuido la contratación de perfiles junior en áreas como derecho, economía y programación, porque la IA puede realizar tareas que antes cumplían pasantes o recién egresados.
Esto plantea un desafío urgente para universidades y empresas, que deberán formar profesionales capaces de integrar estas herramientas en su trabajo cotidiano.
La experiencia humana como frontera frente a la IA
Más allá de lo económico, el debate se vuelve filosófico. Müller enfatizó que los modelos de lenguaje funcionan mediante combinatoria probabilística y no poseen experiencia ni emociones.
“La inteligencia artificial no puede sentir”, subrayó. A su juicio, la diferencia esencial radica en la experiencia humana, lo que obliga a replantear dónde está la singularidad del ser humano en esta nueva etapa tecnológica