Economía

El camarín de la reforma previsional

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Agencia Uno
POR Marcela Gómez |

Tener un proyecto viable es difícil y obliga a sumar votos. El camino pasa hasta ahora por sumar ingredientes de la propuesta de Bachelet.

Sin gran aspaviento, ya se están moviendo las fichas para la futura reforma previsional que propondrá este año el Presidente Sebastián Piñera al Congreso. Si bien el gobierno y sus parlamentarios están alineados con la reforma anunciada, la necesidad de construir acuerdos para darle viabilidad legislativa a la propuesta obliga a ir más allá de lo planteado en campaña.

Hasta ahora, el camino pasa por un trago amargo para el oficialismo: recoger algunos componentes de la propuesta de Bachelet. Es la decisión a que se enfrentan, con más o menos dosis de realismo, los distintos actores de este proceso.

 El dueño de la reforma

En la administración anterior hubo una gran discrepancia respecto de si el “dueño” de la reforma de pensiones estaba en Hacienda o en Trabajo. Ese tironeo no ocurrirá ahora, porque muy tempranamente en su campaña, el Presidente Piñera resolvió que su hombre en este tema es Augusto Iglesias, quien fue subsecretario de Previsión Social en su primer mandato y que lideró la Comisión de Pensiones y Envejecimiento Positivo en la fase de construcción del programa.

El experto previsional Augusto Iglesias

Iglesias (en la foto a la izquierda; 62 años, economista UC, independiente) tiene una amplia trayectoria en temas previsionales y goza de la confianza del Mandatario al punto que integra el llamado “segundo piso de La Moneda”, el grupo de asesores directos del Jefe de Estado que lidera Cristián Larroulet. Es una gran responsabilidad para Iglesias, quien optó por el silencio al ser contactado para este artículo.

Además, su liderazgo técnico en este tema implica probar un modelo que no se ha intentado antes: que un proyecto de ley se escriba en el segundo piso de La Moneda. Esto también revela que el Presidente quiere hacer un seguimiento muy cercano de los avances, lo que mostró en la reunión en La Moneda del pasado jueves 22 de marzo con Iglesias y los ministros de Hacienda y Trabajo, Felipe Larraín y Nicolás Monckeberg, respectivamente. Incluso, no se descarta que la Primera Dama Cecilia Morel tenga algún rol comunicacional en este tema, dado que en la campaña presidencial el entonces candidato le pidió “encabezar la causa de los pensionados” y la incluyó como coordinadora de la Comisión Pensiones y Envejecimiento Positivo junto con Iglesias.

 

El rol de los ministerios

Por cierto, no es que los ministerios involucrados vayan a ser simples buzones. Por el contrario, la reforma se redactará en estrecha colaboración con los asesores técnicos de Hacienda y Trabajo, que integran una instancia que se está reuniendo en Hacienda, señalizando el interés de esa cartera en este tema. Allí, bajo el liderazgo de Iglesias, estará el grupo de quienes “saben del tema”: el coordinador de modernización del Estado de Hacienda, Hermann von Gersdorff, y la asesora de la Subsecretaría de Previsión Social, Mónica Titze (ambos colaboraron con Iglesias en la reciente campaña); la economista de la misma subsecretaría Úrsula Schwarzhaupt, y el superintendente de Pensiones, Osvaldo Macías, ratificado en su cargo y cuyo conocimiento técnico ha sido reconocido transversalmente. A este grupo se sumarán también representantes de la Dirección de Presupuestos.

Una vez que esté más avanzado el trabajo técnico, será el turno de los voceros políticos: los ministros Larraín y Monckeberg y la subsecretaria de Previsión Social, María José Zaldívar. No obstante, entre parlamentarios de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados existe la opinión de que los tiempos no darán para que el ministro Larraín tenga un rol transcendental en el debate, ya que ello compite con dos temas de su exclusiva competencia: el proyecto tributario y el Presupuesto 2019. Su colega de Trabajo, en cambio, tiene una agenda más despejada y una “muñeca política” forjada en sus 15 años como diputado, tras ganar 4 elecciones sucesivas.

Los ministros de Hacienda, Felipe Larraín, y del Trabajo, Nicolás Monckeberg.

Al ser consultado, el Ministerio de Hacienda afirmó que están “trabajando en equipo con Trabajo y con Presidencia en el proyecto de pensiones”. Desde la cartera de Trabajo no respondieron los requerimientos.

La clave para avanzar

Monckeberg ha sido enfático en la prioridad que tienen los cambios en materia previsional para el gobierno, al punto que afirmó que la reforma entraría al Congreso durante el primer semestre. Sin embargo, a poco andar relativizó esa fecha y ahora la meta es que ingrese “antes de agosto”.

Con todo, es una fecha exigente, considerando la complejidad del tema y la necesidad de construir acuerdos que viabilicen su avance. Esto porque, por definición, los cambios en materia previsional requieren de los votos favorables del 50% de los parlamentarios en ejercicio y el gobierno no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras del Congreso. No se quiere repetir lo ocurrido bajo Bachelet, en que se buscó infructuosamente un acuerdo político y finalmente el corazón de la reforma previsional no tuvo los votos suficientes y la Cámara de Diputados informó en marzo de su rechazo al Ejecutivo.

Por lo tanto, mientras se escribe el proyecto, el trabajo político seguirá avanzando. Y ahí el ministro Monckeberg tiene una gran tarea por delante, apoyado por algunos políticos de derecha que participaron en el debate previsional reciente. Uno de ellos es el diputado Patricio Melero (UDI), quien afirma que este debate “no parte de cero” y que si bien la derecha “no tiene mayoría en el Congreso, sí cuenta con una mayoría entre la ciudadanía que apoyó el programa de gobierno”. Agrega que “la gente quiere acuerdo en este tema y está presionando para que hagamos avances ya”.

El diputado Tucapel Jiménez (PPD) coincide en que parte del camino de debate previsional “ya está hecho con la discusión del año pasado”, pero advierte que eso no significa que construir acuerdos vaya a ser más fácil debido al fuerte aumento de la representación parlamentaria de quienes respaldan la propuesta del movimiento No +AFP.

 Ni tu proyecto, ni el mío

La futura reforma se basará en la propuesta que el Presidente planteó durante la campaña: aumentar los recursos del Pilar Solidario para mejorar las pensiones de los adultos mayores más vulnerables y elevar en 4% la cotización, con cargo al empleador, para que los actuales trabajadores mejoren sus pensiones futuras. La promesa: que las pensiones actuales se incrementen en 40% en los próximos años gracias a estos cambios, a un “premio” por cotizar, ajustes en el retiro programado y en el bono por hijo. Esto, además de ajustes regulatorios para la industria de AFP.

Pero, según fuentes de gobierno, si la propuesta queda hasta ahí, la reforma no será viable. De lo que se trata entonces es de sumar nuevos componentes a los ya existentes: ahorro obligatorio en la AFP y pilar solidario que financia el Estado.

Lo que se está hablando considera la propuesta del gobierno anterior respecto de un componente “de reparto” que opere en forma transitoria en el sistema de pensiones, para mejorar las pensiones de quienes ya jubilaron y también para apoyar a los trabajadores que hoy están cerca de pensionarse y no se beneficiarán del alza de la cotización.

En el mundo parlamentario también ven que el camino pasa por sumar ingredientes. El diputado Melero anticipa que los temas de mayor complejidad serán la administración de la cotización adicional que se propondrá (si quedará también en manos de las AFP o se sumarán nuevas entidades públicas o privadas) y la incorporación “de un componente de solidaridad parecido al que incluía la reforma de la Presidenta Bachelet, pero en un porcentaje menor”. Una visión similar tiene el diputado Jiménez, quien hace hincapié en los tres aspectos del proyecto de Bachelet que, a su juicio, deben recogerse. “Incorporar al empleador, crear un administrador público para gestionar el alza de la cotización y agregar un componente de solidaridad en las pensiones, todo lo cual es sumamente importante para que tengamos un sistema de seguridad social”, dice el político PPD.

Desde el punto de vista técnico también hay miradas sobre agregar componentes al sistema de pensiones, para compartir mejor el riesgo que enfrentan las personas al envejecer. Un ejemplo es lo que propone el economista Salvador Valdés, quien trabajó en Hacienda en la primera administración de Piñera. En el libro de Clapes UC sobre pensiones que lanzó recientemente, Valdés plantea destinar transitoriamente un punto porcentual de la cotización para pensiones a un uso distinto de la cuenta individual, además de crear un seguro para la dependencia severa y colectivizar mejor los riesgos de sobrevida en las pensiones de retiro programado.

 Las AFP en tierra de nadie

Mientras el gobierno avanza en su proyecto previsional, ninguna AFP se ha reunido aún con el ministro Monckeberg ni la subsecretaria Zaldívar, aunque la Asociación de AFP ya solicitó una reunión por ley de Lobby con el primero. ¿Está la industria en una posición de “soledad” en este debate?

“La respuesta es no. El gobierno acaba de tomar posesión, han pasado dos semanas y nos parece prudente que primero arme sus equipos de trabajo y comience a desarrollar su agenda”, dice el gerente general de la Asociación de AFP, Fernando Larraín, quien no duda que la industria podrá aportar sus visiones en la fase de elaboración del proyecto. “Como país tenemos una tradición de invitar a los distintos actores involucrados a dar opinión cuando se elaboran políticas públicas. Esperamos poner a disposición el conocimiento técnico que tenemos para llevar adelante una buena reforma”, afirma.

Con todo, hay una excepción en esta aparente distancia entre el gobierno y las AFP: el presidente de AFP Capital, Juan Carlos Jobet. El ejecutivo mantiene vínculos privilegiados con el mundo piñerista tras haber ocupado los cargos de subsecretario de Vivienda (2011-2012) y ministro del Trabajo (2013-2014). En esa última gestión forjó una relación de confianza con Augusto Iglesias, quien ejercía en ese entonces como subsecretario de Previsión Social.

El Presidente Piñera y el entonces ministro del Trabajo, Juan Carlos Jobet (archivo).

Una muestra de esta buena acogida es que Jobet fue el único representante de las AFP que asistió al cóctel en La Moneda para el cambio de mando presidencial. Conocedores del trabajo técnico del gobierno en materia previsional afirman que el teléfono del presidente de AFP Capital será el que sonará a la hora de chequear aspectos específicos de la reforma. Consultado al respecto, Jobet declinó realizar comentarios.