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Las mejores películas chilenas del siglo XXI

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POR Alejandro Alaluf |

Ya podemos decir que tenemos un nuevo cine chileno. PAUTA consultó a 13 especialistas y ya contamos con un primer canon de las mejores cintas de estos 19 años.

El cine chileno, claramente, no es el mismo de antes. Al menos si consideramos la producción audiovisual antes del cambio de siglo. Y puede ser que la película que dio ese cambio de giro, El Chacotero Sentimental, haya coincidido con la fecha: fue estrenada justo en 1999, ad portas al cambio de siglo.

De ahí en adelante, podemos decir que el cine chileno se emancipó y con ello llegó toda una nueva generación de cineastas. No solo comenzó paulatinamente a aumentar la producción local a partir de nuevas escuelas de cine y del uso de cámaras digitales, sino que las mismas tramas fueron abriéndose para incorporarar tópicos poco usuales como el humor, el romance y hasta el terror.

Así entonces, quisimos determinar cuáles han sido las mejores películas –las favoritas, las indispensables– de la crítica local de estos últimos 19 años. Del siglo XXI. Y estos son los resultados de nuestra muestra de 13 especialistas.

(Para obtener más detalles de cada cinta, provistos por el sitio CineChile, pinche las fotografías).

Aquí no ha pasado nada

(Alejandro Fernández Almendras, 2016)

Vicente regresa a Chile a pasar el verano en la casa de playa de sus padres. Es un joven imprudente y algo solitario. Pero una de esas noches rutinarias de perseguir chicas y tomar copas su vida cambia para siempre; se convierte en el principal sospechoso de un atropello con huida que causa la muerte de un pescador local. La cinta se basa directamente en los acontecimientos del bullado caso donde se vio involucrado el hijo del exsenador Carlos Larraín.

Ángela Díaz, crítica de cine (Radio Cooperativa):

“Me gusta mucho. Dio un cambio en la manera de contar, el atreverse, el casting, la música, en la moral de lo que tiene la película. Fernández Almendras es un director autor, innovador y talentoso”.

Paulo Quinteros, periodista, editor de Mouse.cl:

“No es fácil encontrarse con una película que represente tan bien las injusticias de Chile, este país de apariencias, de desinterés por el resto, de volverse adulto en un mundo de privilegio en donde lo que importa, pues simplemente no importa”.

Cristián Briones, dueño de la tienda Fílmico, panelista de Mouse y Flimcast:

“Alejandro Fernández Almendra (AFA) es dueño de uno de esos talentos imposibles de ignorar. Es brutal y crudo, pero de una exquisitez en cada plano que le dan a esta película una cualidad hipnótica. Entrar en un tema como él lo hace, con protagonistas que hacen imposible empatizar (pero que uno siente los héroes de su propia historia), y secundarios que sirven como ejemplos de una sociedad entera. No hay decadencia en lo que muestra AFA, no hay juicio moral, simplemente hay un retrato, uno que indigna, pero que no muestra una solución posible, solo un ‘rant tuitero’ como remate”.

Machuca

(Andrés Wood, 2004)

Chile, 1973. Gonzalo Infante y Pedro Machuca son dos niños de 11 años que viven en Santiago, el primero en un barrio acomodado y el segundo en un humilde poblado ilegal recientemente instalado a pocas cuadras de distancia. Dos mundos separados por una gran muralla invisible que algunos quieren derribar, como el director de un colegio religioso privado, el padre McEnroe, que integra en el establecimiento a chicos de familias del poblado, con la decisión de que aprendan a respetarse. Así, nace una amistad llena de descubrimientos y sorpresas.

Diego Muñoz, crítico de cine y guionista:

“Es un excelente ejercicio de memoria, con un punto de vista (de los niños) que permite mirar un hecho histórico y un país con ojos frescos y limpios. No solo es una tremenda historia, sino también una fuente de momentos icónicos que además tiene el que es, en mi opinión, el mejor elenco en una película chilena. ¿Ese premio que da el SAG al elenco completo? Ese se lo debería ganar Machuca. Desde los niños protagónicos hasta Luis Dubó, que consigue volverse inolvidable con apenas dos escenas, están todos demasiado bien. Definitivamente un clásico y un tremendo logro”.

Joel Poblete, crítico de cine y programador de Sanfic:

Machuca logró lo que muy pocas películas chilenas consiguen: entusiasmar a la crítica y a la vez convocar a una gran cantidad de público. Abordó desde un punto de vista humano y cercano circunstancias sociales y políticas cuyos ecos siguen vigentes en la actualidad, y destaca en todos los ámbitos: desde la dirección, el guión y las actuaciones hasta la fotografía, dirección de arte y banda sonora. Algunas escenas son verdaderamente memorables y entrañables, y su capacidad de entremezclar con sensibilidad e inteligencia lo íntimo y privado con lo histórico y político, además de cómo logra conectar con el público, emocionar y hacer reflexionar y generar debate y divergencia, se mantiene intacta”.

La vida de los peces

(Matías Bize, 2010)

Andrés (Santiago Cabrera) vive en Alemania desde hace 10 años. Regresa a Chile para cerrar su pasado antes de asentarse definitivamente en Berlín. En su estadía, asiste a la fiesta de cumpleaños de uno de sus amigos, donde redescubre todo un mundo que dejó de ver, incluida Beatriz (Blanca Lewin), su gran amor. Este reencuentro podrá cambiar la vida de Andrés para siempre.

Héctor Soto, crítico de cine y columnista político:

“Es una historia de amor, cosa rara en nuestro cine. Trata del reencuentro de una pareja varios años después de la ruptura. Y trata también de la falta de coraje del macho chilensis. No obstante que la historia está construida desde la perspectiva del varón, me impresionó mucho el misterio, la inteligencia y la delicadeza del personaje de ella, Beatriz, interpretado por Blanca Lewin. No he encontrado película chilena con un personaje femenino de parecida densidad”.

Ana Josefa Silva, crítica de cine:

“La filmografía de Matías Bize me parece sin faltas y si tuviera que elegir una película suya, me quedo con La Vida de los Peces, aunque su filmografía completa es valiosa. Lo mismo me pasa con Sebastián Lelio, una filmografía impecable”.

La nana

(Sebastián Silva, 2009)

Raquel, una mujer agria e introvertida, lleva 23 años trabajando de nana para los Valdés, una numerosa familia de clase alta. Un día, Pilar, su patrona, contrata a otra nana para ayudarla. Raquel, sintiendo peligrar su lugar en la familia, espanta a la recién llegada con crueles e infantiles maltratos sicológicos. Esto se repite una y otra vez hasta que llega Lucy, una risueña mujer de provincia, que logra penetrar la coraza de Raquel y cambiar su forma de ver la vida.

Isabel Plant, periodista, conductora de Pop! (Radio PAUTA):

“No sólo ponía foco en un fenómeno muy chileno, sino que también completamente anacrónico –la nana puertas adentro–. Además, lo hacía con humor (algo no siempre presente en nuestro cine), y con algo de política. Y aunque tenía un personaje principal complejo, la película nunca dejaba de quererla, por lo que la audiencia tampoco. Sumado, claro, a una actuación magistral de Catalina Saavedra“.

El Club

(Pablo Larraín, 2015)

Cuatro hombres viven aislados en una pequeña casa de un pueblo costero. Cada uno de ellos cometió un pecado que lo ha convertido en fugitivo. Ahora deben vivir de acuerdo con un estricto régimen, bajo la atenta mirada de una mujer que los cuida. La frágil estabilidad de su rutina se verá interrumpida por la llegada de un quinto hombre, un nuevo compañero de desgracias, quien traerá consigo el pasado del cual todos creen haber escapado.

Antonio Martínez, crítico de cine:

“Es la película más perfecta y más concentrada de Pablo Larraín. Una sobreconcentración sobre algo tan negro y tan oscuro. La monstruosidad en El Club está muy bien representada”.

Rara

(María José San Martín, 2016)

Que te gusten los chicos, pero de todo modos sentir que son estúpidos. Ser súper cercana a tu mejor amiga y no contarle tus secretos. Tener problemas en el colegio y unos papás lateros. Es el tipo de problemas que enfrenta una niña de 13 años. Para Sara (Julia Lübbert) eso no tiene nada que ver con el hecho de que su mamá viva con otra mujer, pero su papá no piensa lo mismo.

Lya Rosén, comentarista de cine (La Tercera):

“Aunque ya han pasado tres años de su estreno, mi elección continúa siendo Rara, un drama donde expone las vivencias de Sara, una jovencita que ve con naturalidad que la pareja de su mamá sea otra mujer, mientras enfrenta a su conservador papá. Una película actual, cálida y con las dosis justas de humor”.

El Pejesapo

(José Luis Sepúlveda y Carolina Adriazola, 2007)

Daniel SS es un personaje desadaptado, que tras un suicido fallido vuelve a reiniciar su vida desde el Río Maipo hasta el centro de Santiago. En este recorrido no descubre ninguna emoción que restrinja la decisión de terminar con su existencia.

Marcelo Morales, crítico e investigador de cine chileno:

“Posee una fuerza y autenticidad que con el tiempo solo ha logrado más adeptos y trascendencia. La dupla SepúlvedaAdriazola fueron (y son) un bombazo en el cine chileno, abriendo el camino a un cine posible con lo que se tiene a mano. Así, surge un cine que rompe y luego construye, que es verdadero y falso, que es feo y hermoso”.

El otro día

(Ignacio Agüero, 2012) 

Escrita y dirigida por Ignacio Agüero, la cinta relata las historias del mundo interior de una casa en Santiago que se interrumpen cuando desconocidos tocan el timbre en la puerta de la casa y de este modo entran en la película.

Pablo Marín, crítico de cine:

“De sus recorridos y de quienes los ejecutan. De la segregación y de la pobreza, con nombres y con rostros. Una cinta sin los ‘ganchos’ miserabilistas y/o sórdidos que tanto atraen a los festivales clase ‘A’ cuando se piensa en Latinoamérica, pero que se instala entre las cintas más notables del realizador”.

La casa lobo

(Joaquín León y Cristóbal Cociña, 2018)

Este largometraje de animación en stop-motion se inspira en Colonia Dignidad y trata sobre una joven que huye de una secta de religiosos alemanes para evitar un castigo por liberar a dos cerdos de la granja.

Christian Ramírez, crítico de cine:

“No solo porque me parece una gran hazaña técnica, una producción que les tomó a estos artistas visuales/directores cerca de cinco años de trabajo, sino también porque es una súper buena mutación de sucesos que tienen alguna base histórica, lo que tiene que ver con Colonia Dignidad, pero que de algún modo se transmutan a algo que por fuera parece un cuento infantil y que, por dentro, es un cuento para adultos. Funciona como película de terror, funciona como cuento de hadas y funciona como animación, pero también funciona como una suerte de instalación artística”.

Los tráilers de todas estas cintas