La acera de los tontos

18-O, día nacional del tuitero arrepentido

En 2021, el aniversario del estallido fue el nuevo ‘día nacional de odio’, pero ahora, con una nueva generación en el poder, es el día de borrar la memoria de las redes sociales.

Por John Müller

Lunes 17 de octubre de 2022

A+ A-

Cada año, el 18 de octubre de 2019 adquiere un significado distinto, según le va al país. Hace un año, en octubre de 2021, publiqué un videanálisis en el que decía que "el 18 de octubre ha sustituido al 11 de septiembre como el día nacional del odio". Al profesor Juan Cristóbal Peña, que tuitea bajo el 'nick' de @PenaFletcher, le molestó ver mi opinión en "todas las pantallas del aeropuerto de Santiago", en las que a su juicio cuestionaba la legitimidad de la Convención Constitucional, y sostuvo que en los lugares públicos "no debieran difundirse opiniones políticas, menos si cuestionan la democracia".

Obviamente no comparto las restrictivas ideas del profesor Peña. Si en los lugares públicos no pueden difundirse opiniones políticas, ¿qué hacen esos manifestantes con carteles en las calles?, ¿y esos señores hablando de política en el lugar más público de Chile que es el Congreso? Tampoco concuerdo con su noción de democracia basada en el fuego y las barricadas, y menos en los saqueos, que es lo que yo cuestionaba en mi intervención. Y mucho menos simpatizo con su reclinada admiración por la legitimidad de la Convención Constitucional que el 62% de los chilenos puso en cuestión con su voto el pasado 4 de septiembre.

Este 2022, el profesor Peña se muestra escandalizado porque hay personas en la red social Twitter que están mirando en el pasado de algunos de nuestros gobernantes y sacando a la luz mensajes donde humillaban o simplemente acusaban de crímenes de lesa humanidad a Carabineros. “Dios santo, ¿qué es esta funa a los que apoyaron/apoyamos la revuelta de octubre de 2019? ¿Qué es esta caza de brujas emprendida por camisas blancas?”, escribió Peña al saberse que el director del Metro había llamado a no pagar el billete y el ministro de Economía había acusado sin pruebas a Carabineros.

Bueno, esto se llama ley del péndulo. Poco a poco el país vuelve a centrarse, tras el extraordinario momento populista en el que cayó en 2019 y cuyas raíces se pueden encontrar en la segunda elección de Sebastián Piñera, a finales de 2017. Un país que estaba incómodo con dos cuestiones -la falta de crecimiento económico y la falta de gobernabilidad cuando presidente y Congreso no son del mismo signo-, pero que todo el mundo prefirió entonces atribuir con trazo grueso a la desigualdad económica.    

Tres años después, la encuesta Cadem revela que “cuando se cumple el tercer aniversario del estallido social, ningún área evaluada se ve mejor en estos tres años: estamos peor en delincuencia (93%), violencia (90%), situación económica (75%), calidad de la política (73%), pobreza (71%), confianza en instituciones (68%), imagen internacional (64%), desigualdad (62%), salud (49%), educación (46%) y pensiones (45%)”.

Esto hace que poco a poco, el sentido del 18-O se vaya pareciendo más a lo que muchos percibimos entonces: una efusión violenta provocada por unos radicales, apenas matizada por una marcha multitudinaria con la que algunos líderes políticos y sociales quisieron ocultar la cobardía de ponerse de perfil ante la violencia. Esa falta de liderazgo condujo a muchos chilenos a una confusión moral que los llevó a mostrarse increíblemente tolerantes con los violentos. Hoy, todo el país parece estar arrepentido.   

Mi mirada de lo ocurrido, sigue siendo la misma: el 18-O fue una algarada estudiantil contra el Metro que activó los preparativos que la izquierda tenía para recibir a Donald Trump y humillar al anfitrión Piñera, y que desembocó en un intento de derrocamiento del gobierno que alcanzó un alto grado de eficacia gracias a que la institución encargada del orden público estaba desmoralizada (hay que recordar que entre 2018 y 2019 fueron removidos 50 generales y coroneles) y se vio ampliamente superada. Esto de ninguna manera absuelve al presidente Piñera que no supo prever ni manejar la situación y cuya reacción inicial no hizo más que empeorar las cosas.

John Müller está en Radio PAUTA en dos programas: Primera Pauta, de lunes a viernes a partir de las 07:00 horas, y Marcando Pauta, de lunes a viernes a partir de las 08:00 horas. Escúchelo por la 100.5 en Santiago, 99.1 en Antofagasta, y por la 96.7 en Valparaíso, Viña del Mar y Temuco, y véalo por el streaming en www.PAUTA.cl 

     

 

A+ A-

Para recibir el newsletter de Pauta ingresa tu correo

Relacionados

tipo de contenido
La acera de los tontos

Gestionar el Estado no es una cuestión personal

La conversación de Urrejola y su equipo delata la ausencia de procedimientos reglados para gestionar lo público: se actúa como si fuera un asunto personal.

<p>John Müller: ">
tipo de contenido
La acera de los tontos

Militares y orden público: matar moscas a cañonazos

La intervención del general Iturriaga evidenció que la protección de infraestructuras es más un subterfugio para normalizar lo excepcional sin pagar el costo político.

<p>John Müller: ">
tipo de contenido
La acera de los tontos

El olvidado gesto de John Key

La renuncia de Jacinda Ardern es puesta como ejemplo de desapego al poder y amor a su familia, pero nadie destaca que su antecesor hizo exactamente lo mismo.

tipo de contenido
La acera de los tontos

El ministro como notario

La llegada de Luis Cordero al gobierno es una mala noticia para la oposición: Boric consigue en Justicia lo más parecido a lo que tiene en Hacienda, un tipo tan hábil como Mario Marcel.