La acera de los tontos

Descentralizar no es la panacea, tiene costos

"Culturalmente, Chile se parece más a España que a Alemania y en España el modelo de descentralización está continuamente bajo crítica porque después de 40 años ha mostrado fallos", dice John Müller.

Bandera de las Islas Baleares. Opinión de John Müller.

Pixabay/PAUTA

Por John Müller

Jueves 10 de febrero de 2022

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El número de Estados soberanos que componen la ONU asciende a 193, de los cuales solo 25 poseen una estructura realmente descentralizada de gobierno. En 168 de ellos, el gasto público centralizado supera los dos tercios del total.

En uno de los extremos se encuentra Chile. En comparación con otros países unitarios, Chile es muy centralista. El 85,5 por ciento del gasto es ejecutado por el gobierno central, frente al 72,6 por ciento promedio en la OCDE. El récord de centralismo lo tiene Grecia, donde sólo el 7% del gasto se realiza fuera del gobierno central.

En el extremo opuesto de la descentralización se encuentra España. Es el segundo país más descentralizado después de Alemania. El gasto centralizado es solo del 44% del total.

Hay que señalar que los países más prósperos coinciden con ser algunos de los más descentralizados. Sin embargo, se puede descentralizar bien o mal.

Culturalmente, Chile se parece más a España que a Alemania y en España el modelo de descentralización está continuamente bajo crítica porque después de 40 años ha mostrado fallos.

Primero, se trata de un modelo costoso del punto de vista burocrático. No se trata simplemente de que el mismo dinero lo gestione otro nivel administrativo. Hay nuevas estructuras que hay que pagar. Un informe elaborado en 2010 por el partido UPyD indicó que solo en gasto burocrático se va hasta el 2,3 por ciento del Producto Interior Bruto Nacional. En Chile eso son más de 5.000 millones de dólares que no se pueden destinar a educación o salud.

Segundo, es un modelo que multiplica el tamaño de la política porque los cargos que dependen de los políticos (el famoso enchufismo) son muchísimos más.

Tercero, el riesgo de corrupción política aumenta.

Cuarto, mientras en Alemania la lealtad entre las instituciones es elevada, en España no ocurre así. Triunfa el modelo del reino de taifas por los incentivos. La explicación es simple: es distinto construir un estado desde unos territorios desunidos que van coordinándose con un poder central, caso alemán, que repartir el poder de lo que era un estado unitario, como España, en regiones reales o inventadas.

Revise la videocolumna de John Müller a continuación

John Müller conduce Primera Pauta, de Radio PAUTA, de lunes a viernes a partir de las 07:00 horas. Escúchelo por la 100.5 en Santiago, 99.1 en Antofagasta, y por la 96.7 en Valparaíso, Viña del Mar y Temuco, y véalo por el streaming en www.PAUTA.cl.

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