Opinión

La columna de Fernando Tapia: “Fin de la transición”

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POR Equipo Radio Pauta |

En su columna, Fernando Tapia reflexiona en torno al presente de La Roja, en la antesala de un nuevo Mundial. Si bien duele no estar en la cita planetaria, dice, “peor es constatar que la dirigencia ha mantenido una actitud indolente ante la crisis deportiva por la que atraviesa el fútbol chileno”.

El planeta fútbol se prepara para un nuevo Mundial. Por primera vez con un número récord de invitados: 48 selecciones dirán presentes en la fiesta máxima a disputarse simultáneamente en Estados Unidos, México y Canadá. Más allá del caos organizativo, el prohibitivo precio de las entradas, las restricciones de seguridad por parte del país que albergará la mayor cantidad de partidos, la deportación del mejor árbitro de África o el injusto trato con la delegación de Irán, todo esto con el silencio cómplice de la FIFA, lo cierto es que aun así es triste para Chile estar fuera de la Copa del Mundo.

Pero peor es constatar que la dirigencia ha mantenido una actitud indolente ante la crisis deportiva por la que atraviesa el fútbol chileno, y no muestra señales para cambiar el rumbo para que la historia no vuelva a repetirse de cara el próximo ciclo, que comenzará junto con el fin del evento que se inaugurará en las próximas horas.

Los últimos partidos amistosos, en los que la Roja sirvió de sparring, ante Portugal y la República Democrática del Congo, arrojaron muy pocas cosas que rescatar. Pero sí una constatación: hemos perdido un año de trabajo bajo la dirección técnica de Nicolás Córdova, cuya falta de autocrítica ya vimos luego del fracaso que protagonizó a la cabeza de la Selección Sub-20 en el Mundial Juvenil realizado en nuestro país el año pasado y que, contradictoriamente, fue premiada con la continuidad de su interinato en la Selección Adulta.

La Federación, cuyos dirigentes se muestran más preocupados de la lucha por el poder —o por la repartija de cargos—, dejaron que el calendario siguiera su curso sin mostrar el sentido de urgencia, e incumplieron su promesa de haber iniciado el año con un nuevo seleccionador. Sin duda que el escenario ideal es que sean otros los dirigentes que asuman la responsabilidad de la contratación de un técnico definitivo para la Selección. Pero el tiempo se acabó.

Lamentablemente el nombre de Manuel Pellegrini, que apareció con fuerza luego que el propio entrenador se mostrara interesado, se ha ido apagando.  Probablemente el entrenador chileno más exitoso de la historia ya entendió que ese cambio radical de las estructuras del fútbol chileno, incluyendo el de los dirigentes que han sido protagonistas del fracaso, no podrá darse en el corto plazo, y ha resuelto enfriar las conversaciones.

La Federación, que por ley deberá separarse de la ANFP en los próximos meses, está amenazada por una operación sigilosa de los mismos que hoy están al frente, que pretenden mantener el control del organismo, aun cuando el espíritu de la reforma era provocar también una renovación directiva. El problema es que la Selección no puede seguir esperando que se resuelva esa batalla de pasillos, y necesita con urgencia un nuevo liderazgo que ponga fin al proceso que hasta ahora ha encabezado sin grandes avances Nicolás Córdova.

Muy pronto la FIFA y Conmebol resolverán el formato de las próximas clasificatorias Sudamericanas, y no es descabellado que el calendario establezca partidos oficiales ya desde el próximo año. El negocio pone también presión sobre la mesa. Después del Mundial, Chile ya tiene agendados partidos amistosos con Canadá, Estados Unidos y México, a la espera de la ratificación de un cuarto compromiso. No hay más tiempo para perder. Es momento de poner fin a la transición.