Opinión

La columna de Fernando Tapia: “La cocina de Yunge”

Imagen principal
POR Equipo Radio Pauta |

En su columna, Fernando Tapia analiza la figura de Jorge Yunge y su deseo de llegar a la Federación. “El plan de sucesión, que aseguraba mantener el control de la Federación en manos de los mismos, está a punto de fracasar”, dice.

Jorge Yunge Williams, actual secretario general de la ANFP, sueña con transformarse en el futuro presidente de la nueva Federación de Fútbol. En los hechos es el hombre que ha movido los hilos en la dirigencia desde hace un buen rato, ocupando el espacio que provocó Pablo Milad y su notoria inoperancia.

El ex presidente de Rangers, que entró al directorio en representación del club que hoy ocupa el último lugar en la Liga de Ascenso, pretende ser la cabeza máxima de la entidad que en un plazo máximo de 18 meses deberá estar separada de la Liga Profesional, tal como lo estableció la recién aprobada reforma a las sociedades anónimas deportivas.

En un mundo más o menos normal, es evidente que alguien que ha sido parte de un directorio marcado por los fracasos deportivos y los desaciertos administrativos, no debiera ni siquiera ser mencionado como una alternativa válida para encarar la siguiente etapa, que debe tener como objetivo reconstruir desde los cimientos una actividad en profunda crisis. Pero en el fútbol chileno siempre se puede estar peor.

Yunge se enamoró del poder, y probó algo del estatus diplomático que entrega el cargo en la Federación acompañando a Milad en la última gira de la Selección por Europa, y también en la inauguración del Mundial de Fútbol, donde se codeó con parte de la dirigencia internacional, disfrutando del trato VIP del que gozan los invitados de la FIFA. Fue el que gestionó la contratación de Ricardo Gareca para la Selección, y ha estado muy cerca de los millonarios contratos que la administración de Milad heredará a la futura dirigencia de la Federación.

Cuentan en Quilín que esto último le ha dado un poder enorme y ha alimentado sus ansias de ser el sucesor de Milad. El plan de continuidad estaba armado, incluyendo un acuerdo de palabra con un nuevo técnico para la Selección, un entrenador de nombre incuestionable y amplio consenso. El diseño incluía adelantar las elecciones de la ANFP, incorporando la modificación de los estatutos de la Federación, de tal manera de asegurar la continuidad en el cargo en el organismo federativo por los próximos años, eludiendo el espíritu de la reforma, aprobada este año en el Congreso, que establece la separación efectiva de ambos organismos.

Pero en medio de la vorágine mundialista, y sin que haya trascendido en la prensa, el plan de la dupla Milad-Yunge sufrió un duro tropiezo. Los votos claves que entrega la ANFA (fútbol amateur) se cayeron. No alcanzaron las invitaciones a Europa y las promesas de cargos en la futura Federación. El organismo que representa el fútbol de base, y que cuenta con nueve votos en el consejo, decidió de manera unánime no votar los cambios de estatutos ni elegir una nueva directiva, sino hasta después de las elecciones de la ANFP.

La desesperación reina en la ANFP. El plan de sucesión, que aseguraba mantener el control de la Federación en manos de los mismos, está a punto de fracasar. El fútbol chileno no cambia.

Mientras el Mundial se lleva toda la atención, se desarrolla una intensa y silenciosa batalla por el poder, que se puede llevar por delante el nombre del técnico de la Selección con quien ellos mismos dicen, en reserva, que hay un acuerdo, y que probablemente se esté informando recién que su prestigio está siendo utilizado como moneda de negociación.