Opinión

La columna de Fernando Tapia: “El mal menor”

Imagen principal
POR Equipo Radio Pauta |

En su columna, Fernando Agustín Tapia analiza a los dos candidatos que competirán por llegar a la ANFP. “A priori, ninguna de las dos listas genera gran expectativa para un cambio radical, como lo exige la actual crisis del fútbol chileno”, dice.

Dos candidatos se inscribieron para las elecciones de la ANFP del próximo 19 de noviembre. El presidente de Palestino, Jorge Uauy, y el actual secretario general de la corporación, Jorge Yunge, buscarán suceder en el cargo a Pablo Milad, cuyo mandato, por fin, se acaba junto con el término del año.

Son los 32 presidentes de clubes, tanto de primera división como de la liga de ascenso, los únicos habilitados para decidir. Los hinchas y socios no votan, y su opinión bien poco importa a los dirigentes. Aunque bien harían en escucharlos, porque en definitiva sin ellos el fútbol no sería nada.

La elección de noviembre decidirá al encargado de liderar un proceso de transición que debe afrontar el fútbol chileno, que en un plazo máximo de un poco más de un año deberá adaptarse a la nueva normativa, fijada a partir de la reforma a la ley de sociedades anónimas deportivas, y que, entre varios aspectos, establece la separación definitiva de la ANFP con la Federación de Fútbol de Chile.

He aquí la principal debilidad de la candidatura de Uauy, en cuya lista se hace acompañar, entre otros, por el ex presidente de Cruzados, Juan Tagle. Ambos han sido activos críticos de la nueva ley, e incluso protagonizaron un fuerte lobby para evitar la necesaria separación. Es probable que esta posición les sume votos, porque entre los presidentes de clubes, la gran mayoría se opone a este aspecto de la reforma, ya que en la práctica reducirá los ingresos económicos que producen las selecciones nacionales, y que en el futuro deberían quedar bajo el amparo de la Federación.

El otro candidato, Jorge Yunge, debe cargar con ser parte del actual directorio, cuya gestión es una de las más paupérrimas de la historia. El actual secretario general de la ANFP ha sido en los hechos el hombre que ha tomado las decisiones más relevantes bajo el mandato de Milad. Representa el continuismo, y su operador político es nada menos que Mauricio Etcheverry, el ex mano derecha de Sergio Jadue y actual asesor externo de Azul Azul; es decir, un hombre colocado allí por Sartor. Yunge declaró públicamente hace menos de tres meses que no sería candidato, en una clara maniobra comunicacional para sumergirse y capear las críticas que han acechado la gestión de la que es parte junto con Milad. Poco se puede confiar en alguien que no mostró aprecio por la palabra empeñada.

En este contexto el futuro inmediato del fútbol chileno no aparece auspicioso. La única buena noticia es que, si la reforma avanza tal como lo dicta el espíritu de la norma, el próximo año deberá existir un contrapeso con la nueva Federación, cuya directiva debiese ser aprobada ya no sólo por los dueños de los clubes, sino que también por otros actores, como los sindicatos de las y los futbolistas, los entrenadores y los representantes del fútbol amateur.

Uauy y Yunge, los dos candidatos, tienen si la obligación de transparentar sus programas ante los hinchas. Si bien se trata de una elección cerrada, como si se tratara de una junta de accionistas, sus actos dicen relación con el desarrollo de una actividad de gigantesco interés público. A priori, ninguna de las dos listas genera gran expectativa para un cambio radical, como lo exige la actual crisis del fútbol chileno. Así las cosas, sólo nos queda esperar que se imponga el mal menor.