Día Internacional de la Felicidad 2026: Chile cae en el ranking mundial y registra una de sus peores posiciones
Este 20 de marzo se publicó una nueva edición del Informe Mundial de la Felicidad. El estudio, que evalúa el bienestar en más de 140 países, volvió a posicionar a Finlandia como el país más feliz del mundo, mientras que Chile retrocedió en la clasificación global.
En el marco del Día Internacional de la Felicidad, se dio a conocer una nueva versión del World Happiness Report, informe elaborado con el apoyo de la ONU y centros de investigación internacionales que analiza el bienestar de la población en distintos países.
Según los resultados de 2026, Chile se ubicó en el puesto 50 del ranking mundial, lo que representa una caída respecto al año anterior, cuando se encontraba en la posición 45.
El informe analiza variables como el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable, la libertad para tomar decisiones y la percepción de corrupción, factores que influyen en la percepción de bienestar de las personas.
Con esta baja, el país registra una de sus ubicaciones más bajas desde que se publica el reporte internacional.
Finlandia lidera nuevamente el ranking mundial
En el listado global, Finlandia volvió a ocupar el primer lugar como el país más feliz del mundo, manteniendo el liderazgo por varios años consecutivos.
Detrás del país nórdico se ubicaron otras naciones europeas como Islandia y Dinamarca, que también destacan por altos niveles de confianza social, estabilidad y bienestar.
El ranking evalúa a cerca de 147 países, utilizando encuestas de percepción de vida y datos socioeconómicos para estimar el nivel de felicidad de sus habitantes.
En América Latina, algunos países han logrado posicionarse mejor en los últimos años, lo que ha generado cambios en la distribución regional del índice.
Los factores que explican la felicidad
El informe sostiene que la felicidad no depende únicamente del nivel económico.
Entre los factores que más influyen en el bienestar destacan el apoyo social, la confianza entre las personas, la estabilidad institucional y la posibilidad de tomar decisiones sobre la propia vida.
Los investigadores también han observado que elementos cotidianos, como las relaciones sociales o compartir tiempo con otras personas, pueden tener un impacto significativo en la percepción de bienestar de la población.