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Software chileno mejora tratamiento del delirium en pacientes críticos

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POR Equipo Radio Pauta |

Hasta un 57% de los pacientes hospitalizados por trauma grave puede desarrollar delirium, un trastorno agudo que altera la conciencia y que, de no tratarse oportunamente, puede generar secuelas cognitivas y funcionales severas. Frente a este escenario, el Hospital Clínico de Mutual de Seguridad implementó PRED, un software que combina monitoreo ambiental, estimulación cognitiva y participación familiar para mejorar la recuperación de pacientes críticos.

Un síndrome frecuente y con alto impacto clínico

El delirium es una de las complicaciones más complejas en pacientes hospitalizados en unidades de cuidados intensivos (UCI), especialmente en casos de traumatismos encéfalo craneanos, grandes quemaduras, lesiones medulares o amputaciones. Su aparición está asociada a una combinación de factores fisiológicos y ambientales.

Desde el punto de vista clínico, el cuadro suele desencadenarse al retirar la sedación profunda, generando un desbalance de neurotransmisores. A esto se suma el entorno hospitalario: aislamiento, inmovilización, ruido constante y alteraciones del ciclo sueño-vigilia.

“Es uno de los cuadros más complejos de manejar. Muchas veces no se detecta a tiempo y eso impacta directamente en la evolución del paciente”, explica María Virginia Sáez, terapeuta ocupacional e investigadora principal del Hospital Clínico de Mutual de Seguridad.

Las consecuencias pueden ser significativas: prolongación de la hospitalización, deterioro cognitivo, dependencia funcional e incluso dificultades para la reinserción laboral. En contextos de accidentes del trabajo, este impacto adquiere una dimensión adicional.

Tecnología y familia: un nuevo modelo de intervención

Frente a este desafío, Mutual de Seguridad desarrolló PRED (Prevención y Manejo del Delirio), una herramienta tecnológica creada junto a ingenieros biomédicos de Plataforma 360° y financiada desde 2020 por el concurso de Investigación e Innovación de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO).

El sistema se instala en televisores inteligentes dentro de las habitaciones y permite integrar a la familia en el proceso terapéutico. A través de una plataforma web, los cercanos pueden subir videos, fotografías y mensajes de voz que son proyectados de manera constante al paciente, favoreciendo su orientación y conexión emocional.

Además, el software incorpora sensores que monitorean variables ambientales como luz, temperatura y ruido, ajustando el entorno para proteger el ciclo de sueño. La pantalla también cambia de color según la hora del día, contribuyendo a la orientación temporal del paciente.

Al evitar la desorientación, se reducen a cero los eventos adversos, como caídas o autoretiro de sondas, y se disminuye el uso de antipsicóticos”, destacan desde el equipo clínico.

El enfoque no farmacológico —basado en estimulación cognitiva, orientación y movilización— ha demostrado ser clave. “El rol del terapeuta no es solo funcional: también es reconstruir la identidad del paciente, y en eso la familia es fundamental”, señala la investigadora Carolina Pino.

Resultados y proyección del modelo

Los primeros resultados de la implementación de PRED muestran una reducción de eventos adversos, menor uso de fármacos y una recuperación más estable en pacientes críticos.

El impacto también se refleja en experiencias concretas. Jonathan Cisternas, quien sufrió un trauma craneal grave tras un accidente en moto, presentó un delirium severo que le hizo olvidar la existencia de su hija. Gracias al uso continuo de material audiovisual familiar, logró reorientarse y recuperar sus recuerdos.

Gracias al programa pudo volver a reconocer a nuestra hija. No sabía que existía”, relató su esposa, Yesenia Sánchez.

El desarrollo del software se aceleró durante la pandemia, cuando las restricciones de visitas profundizaron el aislamiento de los pacientes, evidenciando la necesidad de herramientas que mantuvieran el vínculo con sus entornos cercanos.

El modelo ya ha sido presentado en instancias internacionales como el Congreso Mundial de Terapia Ocupacional en Bangkok y próximamente será expuesto en São Paulo. Sin embargo, su principal impacto se mantiene en el ámbito clínico cotidiano.

En una habitación de hospital, una pantalla puede marcar la diferencia entre la desorientación y la recuperación, ayudando a los pacientes a reconectar con su identidad y avanzar en su proceso de rehabilitación.

La experiencia de PRED evidencia el potencial de integrar tecnología, intervención clínica y apoyo familiar en el tratamiento del delirium, un desafío creciente en la medicina intensiva que puede definir el futuro funcional y laboral de los pacientes.