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Columna de Víctor Maldonado: “Jugando con las camisetas cambiadas”

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POR Equipo Radio Pauta |

“La gran ventaja de la derecha está en su trabajo de equipo, el gran problema de la centroizquierda es que no tiene mando, unitario o disperso”.

Lo que ha caracterizado el liderazgo de Evelyn Matthei es la predictibilidad de sus movimientos. Renunció a la reelección en la alcaldía de Providencia cuando ya nadie podía dudar que ese sería el paso que tenía que dar.

No siempre hay que anticiparse, pero tampoco se trata de ir detrás de la retaguardia. Es la que más tiene que perder si se precipita, pero el otro extremo también es contraproducente. Se puede establecer la costumbre de que nadie espere a conocer la opinión de quien opera con la consigna de “la pera madura”.

Es una debilidad porque los adversarios pueden preparar un movimiento de respuesta a un paso obligado y tardío antes que ella concrete su primer movimiento. Es una forma casi segura de perder la iniciativa.

Que conste que la decisión tomada, aunque predecible al extremo, es correcta, pero, de seguirla otras similares, pueden ser descritas al por menor antes que ocurran y, por eso, terminarán prontamente por aburrir.

La derecha cuenta con la candidata presidencial mejor posicionada, una dirigente con mucha experiencia que ya ha sido abanderada antes en situaciones mucho más adversas. Es una apuesta segura y confiable, pero es el tipo de liderazgo que convence, pero que no entusiasma.

Un análisis objetivo de la situación obliga a esta candidatura a establecer un equipo cercano que complemente sus virtudes y supla sus carencias. Como la actuación de Matthei está exagerando la prudencia en los pasos que se dan, eso significa que el equipo actual consigue acentuar sus habilidades, en vez de agregarle otras, lo que quiere decir que no está plenamente conformado.

Los problemas de la derecha tienen que ver con la “ingeniería de detalles”, algo de lo que se hace cargo un colectivo transversal.

No hablen fuerte que me despiertan

Hagamos el contrapunto. La gran ventaja de la derecha está en su trabajo de equipo, el gran problema de la centroizquierda es que no tiene mando, unitario o disperso. La actuación de estos últimos, en colectivo, es un comportamiento burocrático, sin energía. Desperdicia oportunidades por falta de iniciativa.

Hoy los individualistas son de izquierda, los que trabajan en equipo son de derecha, es decir, se está jugando con las camisetas cambiadas.

El problema con La Moneda no es lo que hace, sino lo mucho que deja de hacer. En el oficialismo no se está haciendo nada por ganar, ni siquiera se está haciendo algo efectivo por retroceder en forma ordenada. No actúa como reaccionando ante una crisis abierta que la perjudica, sino que se comporta como en tiempos normales. Si no despierta, el sueño puede ser muy largo.

El comportamiento más usual de la dirigencia de centroizquierda es conformista, por decirlo con suavidad. Están afrontando las elecciones de fin de año como una más, cuando tienen una importancia inusual.

La izquierda ha experimentado sus derrotas electorales más fuertes durante este gobierno; la derecha, en cambio, se ha recuperado por completo durante la administración Boric y eso se va a reflejar en las elecciones territoriales de octubre. ¿Dónde se encuentra el comportamiento extraordinario que se debe tener frente a este desafío mayúsculo.