Eduardo Dargent y la crisis del progresismo: “Mientras más se habla del poder caviar, menos poder real tiene”
En Radio Pauta, el politólogo y escritor peruano Eduardo Dargent analizó el origen, uso político y desgaste electoral del concepto “izquierda caviar”, así como su vínculo con el progresismo, el wokismo y la crisis de representación en América Latina.
En Pauta Propia de Radio Pauta conversamos con el politólogo y escritor peruano Eduardo Dargent sobre el concepto de “izquierda caviar”, su origen, su uso como herramienta de ataque político y lo que revela sobre la crisis de representación, el progresismo y las tensiones actuales entre élites y ciudadanía en países como Perú y Chile.
A partir de su libro Caviar: del pituco de izquierda al multiverso progre, Dargent abordó el desgaste electoral de este mundo político, su influencia institucional y los desafíos que enfrenta en un escenario marcado por la polarización y el avance de discursos conservadores.
Un concepto más político que académico
Para Dargent, la izquierda caviar no nace como una categoría analítica sólida, sino como un rótulo de combate. “El concepto caviar nace como un ataque político, no como una categoría académica”, explicó.
En el Perú, el término comenzó a utilizarse para cuestionar a líderes de la transición democrática del año 2000, muchos de ellos provenientes de sectores acomodados pero con agendas reformistas en derechos humanos, corrupción e institucionalidad.
Con el tiempo, la etiqueta fue ampliándose hasta convertirse en un concepto elástico, usado tanto por la derecha como por sectores de la izquierda más dura. “Todas las fuerzas políticas lo usan, pero cada una lo usa de manera distinta”, señaló.
Poder sin base electoral
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la distancia entre la influencia simbólica del mundo caviar y su debilidad electoral. Dargent fue enfático: “Mientras más se habla del poder caviar, menos poder real tiene”.
A diferencia de otros países, en el Perú este sector no logró consolidar partidos ni una base de votantes estable, ejerciendo su influencia principalmente desde espacios técnicos e institucionales.
Aun así, defendió su legado. Sin esa agenda reformista, sostuvo, muchos avances democráticos no se habrían producido. La paradoja es que ese mismo mundo hoy aparece aislado, sin respaldo electoral y convertido en un blanco fácil para campañas populistas.
Wokismo, distancia social y autocrítica
Dargent también matizó la asociación automática entre izquierda caviar y wokismo. Si bien existe una intersección, advirtió que el fenómeno es más amplio y muchas veces caricaturizado.
El problema de fondo, afirmó, es la distancia con el mundo popular y el uso de un lenguaje que dificulta la conexión política.
En ese sentido, planteó una autocrítica clara: si este sector quiere recuperar relevancia, debe revisar sus estrategias. De lo contrario, corre el riesgo de quedar atrapado entre principios irrenunciables y una creciente irrelevancia política.