Ricardo González y Paulina Valenzuela explican por qué la aprobación de Boric no sube ni baja
En la Mesa de Todos de Pauta Propia, el director del Laboratorio de Encuestas y Análisis Social de la Universidad Adolfo Ibáñez, y la socia fundadora de Datavoz, analizaron el peso de las emociones en la evaluación ciudadana y un electorado cada vez menos ideologizado, a semanas del cierre de su mandato.
Con el gobierno entrando en su recta final, el foco del debate político se ha desplazado desde las promesas hacia el balance. Estos ejes fueron analizados en La Mesa de Todos por Ricardo González, director del Laboratorio de Encuestas y Análisis Social de la Universidad Adolfo Ibáñez, y Paulina Valenzuela, socia fundadora de Datavoz y vicepresidenta de WAPOR, quienes coincidieron en que hoy la ciudadanía evalúa a sus liderazgos desde claves muy distintas a las de hace una década.
Una aprobación estable y fuera de patrón
Ambos mencionaron que la aprobación presidencial del Presidente Gabriel Boric tuvo un comportamiento atípico. A diferencia de otros mandatos, según coincidieron, el mandatario no siguió la curva tradicional de respaldo alto inicial y posterior repunte.
“En el caso de Gabriel Boric, la aprobación cae muy rápido y se mantiene plana. Es muy raro observar esto”, afirmó González.
Valenzuela lo vinculó a un ajuste temprano de expectativas: “Fue el presidente que tuvo la luna de miel más corta desde el punto de vista de la aprobación”, aseguró, lo que tal como explicó, derivó en niveles estables durante gran parte del mandato.
De la gestión a la identidad
Más allá de los números, los analistas advirtieron que la aprobación presidencial hoy mide algo distinto.
“Pareciera que midiera una cuestión mucho más identitaria, mucho más de ‘yo me siento identificado con esto, pase lo que pase’”, sostuvo González, planteando que la evaluación presidencial ya no responde solo a criterios de gestión.
Valenzuela agregó que esta adhesión convivió con una brecha persistente: “El nivel de las personas que se declaraban partidarias de este gobierno siempre fue un poco más alto que el nivel de aprobación. Había una brecha entre ser partidario y estar más cerca de las ideas de este gobierno que del propio presidente Boric, y eso se mantuvo bastante estable en el tiempo”, comentó.
Relato, desconexión y transición
Finalmente, Valenzuela subrayó la brecha entre discurso y vida cotidiana. “Cuando el discurso no conecta con lo que vive la gente en su día a día, se produce una distancia“, señaló y agregó que, si bien ha existido gestión en áreas como seguridad, la comunicación de esas políticas no siempre logra traducirse en percepción ciudadana.
Para González, este fenómeno se explica por un cambio estructural en el electorado: “El ciudadano promedio no lee su realidad en un marco ideológico, en un marco como de guerra fría. Esta desideologización es un proceso largo y lleva décadas pasando en Chile”, planteó.