Gonzalo Müller y el diseño del gabinete de Kast: una apuesta por la emergencia y la concentración del poder
El académico analizó el sentido político del primer gabinete del presidente electo José Antonio Kast, marcado por una lógica de emergencia, alta presencia de independientes y una fuerte centralización del poder en La Moneda.
En conversación con Pauta Propia, el académico y analista político Gonzalo Müller afirmó que el gabinete presentado por el presidente electo José Antonio Kast no responde a una lógica tradicional de equilibrio político, sino a una secuencia de acción frente a un escenario de crisis.
“Este no es un gabinete pensado desde el equilibrio político, sino desde una secuencia de acción“, sostuvo.
Una secuencia de prioridades definida
Müller explicó que el orden de presentación de los ministerios constituye una señal política explícita.
“El orden en que Kast presenta a los ministros es una declaración de prioridades del gobierno“, señaló, destacando que la seguridad, la defensa y la justicia aparecen como el eje inicial del nuevo ciclo político
Independientes y centralización del poder
Uno de los rasgos centrales del gabinete, según el analista, es la alta presencia de ministros independientes. “Este es un gabinete con muchos ministros independientes cuya única conexión política es con José Antonio Kast”, afirmó.
A su juicio, esta configuración implica que “el poder político en este gabinete está concentrado casi exclusivamente en La Moneda y en el presidente”.
El rol político de los ministros
En ese contexto, el académico planteó que el gabinete cumple también una función comunicacional. “Todos los ministros son señales que el presidente le envía a la ciudadanía”, dijo, subrayando que cada nombramiento transmite un mensaje político más allá de la gestión sectorial.
Seguridad y urgencia operativa
Respecto del Ministerio de Seguridad, el académico sostuvo que la decisión responde a la necesidad de actuar con rapidez frente a la crisis delictual.
“Se necesitaba alguien que pudiera empezar a operar de inmediato, sin curvas de aprendizaje”, señaló y destacó el énfasis del presidente electo en la coordinación y la capacidad operativa desde el primer día.
Una apuesta con riesgos
Finalmente, Müller advirtió que se trata de una apuesta política que deberá probarse en la práctica.
La centralización del poder y la ausencia de intermediación partidaria pueden facilitar ajustes rápidos, pero también implican que los costos políticos recaigan directamente en la figura presidencial.