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Roberto Méndez: una sociedad más pesimista y una movilidad social en crisis

POR Micaela Galarce Mascaró |

En la Mesa de Todos, el fundador de la Encuesta Bicentenario de la Universidad Católica analizó los cambios de la sociedad chilena en los últimos 20 años, el aumento del pesimismo, la desconfianza institucional y los riesgos de no recuperar la ilusión de progreso.

En el marco de los 20 años de la Encuesta Bicentenario de la Universidad Católica de Chile, el experto en opinión pública Roberto Méndez sostuvo que Chile se transformó en una sociedad más pesimista y tensionada, marcada por el deterioro de la movilidad social y la desconfianza en las instituciones.

En la Mesa de Todos, Méndez afirmó que “ese optimismo con respecto a la movilidad social se desvaneció”, advirtiendo que esa percepción sigue siendo una fuente de conflicto latente.

Una mirada de largo plazo sobre la sociedad chilena

Méndez destacó que el valor principal de la Encuesta Bicentenario es permitir una lectura comparada de la evolución del país durante dos décadas, atravesadas por crisis económicas, tensiones políticas, el estallido social y la pandemia.

Según explicó, a comienzos de la medición existía un fuerte clima de optimismo y expectativas de progreso, asociado al crecimiento económico y a la consolidación democrática.

Sin embargo, esa percepción cambió de forma sostenida. “Si uno tuviera que decir a qué sociedad hemos llegado a ser, bueno, en comparación a eso, una sociedad mucho más pesimista“, afirmó.

Movilidad social, desigualdad y riesgo de estallido

Uno de los puntos centrales del diagnóstico fue la pérdida de la percepción de movilidad social. Méndez subrayó que este fenómeno tiene consecuencias profundas en la cohesión social: “Sin movilidad social, la desigualdad se torna intolerable“.

En esa línea, recordó que los datos de la encuesta ya mostraban señales previas al estallido social de 2019. “Las señales del estallido social estaban en la encuesta”, sostuvo, y agregó que “los encuestadores, sin querer, habían detectado las olas del tsunami que se acercaba“.

El analista advirtió que asumir que esa tensión desapareció sería un error.

“Decir de que eso pasó para siempre, que ya esa tensión se acabó y que ahora lo único que importa es crecimiento y seguridad, yo creo que es un error”, señaló.

Desconfianza institucional y nuevos conflictos

Méndez también apuntó al deterioro de la confianza en las instituciones, especialmente en los partidos políticos, y al surgimiento de nuevos focos de conflictividad, como la inmigración y la polarización política.

A su juicio, la demanda por igualdad sigue siendo central y debe ser considerada con la misma urgencia que el crecimiento económico.

Finalmente, enfatizó que la tensión social sigue latente: “Esa es para mí la fuente de tensión y lo que eventualmente podría provocar un estallido“, concluyó.