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Francisco Vidal y tensiones en la centroizquierda: “Perdimos una parte importante del voto popular”

POR Nathalie Alejandra Tello Veloz |

El exministro de Defensa y Segegob analizó el momento de las izquierdas, la fragmentación que se anticipa para la oposición y los desafíos para reconectar con el mundo popular tras la última elección.

En Primera Pauta, el exministro y exvocero de Gobierno Francisco Vidal abordó la reconfiguración de las izquierdas tras la derrota electoral y puso el foco en una autocrítica de fondo: la pérdida de apoyo en los sectores populares. A su juicio, ese fenómeno explica más que los equilibrios internos o la cantidad de parlamentarios.

Derrota electoral y desconexión social

“La causa de la derrota es que desde la izquierda perdimos una parte importante del voto popular”, afirmó Vidal, al analizar el resultado de la segunda vuelta presidencial. Según sostuvo, el problema no es solo electoral, sino político y social, vinculado a la incapacidad de las izquierdas para ofrecer un proyecto que vuelva a interpelar a los sectores históricamente afines.

El exministro recalcó que, pese a la magnitud del fracaso, se trata de un fenómeno reversible. Sin embargo, advirtió que la recuperación no será automática ni depende únicamente de acuerdos cupulares, sino de una lectura más profunda del malestar y de las prioridades ciudadanas.

Para Vidal, el avance de la derecha logró en territorios populares dejó en evidencia vacíos programáticos y de relato en el mundo progresista. “Eso es recuperable, porque así es la vida”, señaló, aunque subrayó que el desafío será de mediano plazo.

Tres identidades y tres oposiciones

En ese contexto, el exvocero planteó una mirada menos alarmista sobre la fragmentación del oficialismo. “A mí me gustan estas tres identidades que se transforman en tres oposiciones”, sostuvo, al describir la convivencia entre el Partido Comunista, el Frente Amplio y la centroizquierda de Socialismo Democrático y la Democracia Cristiana.

Para Vidal, esta diversidad no implica necesariamente desorden, sino distintos ritmos y énfasis políticos. Anticipó que habrá momentos de diferenciación y otros de convergencia, dependiendo de los proyectos que impulse el próximo gobierno y de las definiciones legislativas clave.

Esa lógica, explicó, permitirá a cada sector perfilarse ante la ciudadanía sin renunciar a eventuales acuerdos, especialmente en materias estructurales como impuestos, desigualdad o rol del Estado.

Finalmente, Vidal destacó que el calendario político ofrece un espacio para ese reordenamiento, dado que no habrá elecciones hasta finales de 2028. Ese período, concluyó, debiera ser aprovechado para reconstruir confianzas y redefinir prioridades, con el mundo popular nuevamente en el centro.