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Felipe Court plantea que la educación disminuye el deterioro cognitivo y el riesgo de demencia en un Chile que envejece aceleradamente

POR Sofía Cereceda Sotta |

En La Mesa de Todos, el director del Centro de Biología Integrativa de la Universidad Mayor, explicó que los años de formación fortalecen la llamada “reserva cognitiva”, una capacidad del cerebro que permite compensar la pérdida de funciones asociadas al envejecimiento.

¿Qué tiene que ver la educación con el envejecimiento? A primera vista, puede parecer una relación lejana. Sin embargo, detrás de esa pregunta hay un debate profundo sobre el futuro del país: cómo estamos preparando hoy a las nuevas generaciones —y también a los adultos— para la vejez que inevitablemente viene.

Así lo planteó el biólogo, doctor en neurociencias y director del Centro de Biología Integrativa de la Universidad Mayor, Felipe Court, en La Mesa de Todos de Pauta Propia, quien advirtió que el tema adquiere especial relevancia en un escenario demográfico complejo: Chile es hoy el país más envejecido de América Latina y, además, uno de los que envejece con mayor rapidez en el mundo, una tendencia que seguirá acentuándose en las próximas décadas.

Educación y reserva cognitiva: la clave de largo plazo

El especialista sostuvo que la educación no solo impacta los ingresos o la empleabilidad, sino que también la salud futura. Según postuló, más años de formación se asocian a menor riesgo de demencia y deterioro cognitivo.

Esa relación se explica a través de uno de los conceptos centrales de su análisis: la “reserva cognitiva“, una capacidad del cerebro que permite compensar la pérdida de funciones asociadas al envejecimiento.

Y esa reserva no es azarosa. “Se sabe que esta reserva cognitiva aumenta con la educación”, sostuvo. De hecho, agregó que “los años de educación correlacionan muy bien con la incidencia de demencia y de fallas cognitivas asociadas a la edad”.

¿Cuándo se desarrolla la “reserva cognitiva”?

Court aclaró que esa reserva no solo se desarrolla durante la infancia o la adolescencia. “Se ha demostrado que uno puede generar reserva cognitiva ya siendo adulto, ya siendo adulto mayor”, afirmó, mencionando actividades como la lectura, aprender un instrumento o la socialización como herramientas concretas.

Soledad: un riesgo silencioso para el cerebro

En ese recorrido, la soledad aparece como un factor de riesgo que también dialoga con la educación y la participación social.

“La soledad impacta muchísimo en la capacidad cognitiva o en el deterioro cognitivo, es decir, aumenta el deterioro cognitivo”, sostuvo.

La contracara es la interacción social, que fortalece esa reserva cognitiva que comienza a construirse desde la infancia, pero puede seguir ampliándose en la adultez.

Espacios de encuentro y una mirada de curso de vida

Para Court, este no es solo un desafío individual, sino también de política pública. Si tuviera que instalar una idea fuerza en el debate, apunta a fortalecer la vida comunitaria: “Establecer ciertos espacios y también actividades donde hubiera una congregación, actividad social y básicamente empujar eso”.

A su juicio, promover estos espacios —desde municipios y políticas locales— puede impactar en actividad física, bienestar emocional y salud cognitiva. Porque, como remarcó, el envejecimiento no comienza a los 60 años. “El envejecimiento es un proceso, es el curso de la vida”, insistió, subrayando que las decisiones públicas y educativas de hoy marcarán la calidad de vida de las próximas décadas.

Revisa la entrevista completa y profundiza en cómo educación, ciencia y políticas públicas se entrelazan en el desafío de envejecer mejor en Chile.