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“El clima no es un tema ideológico”: Gonzalo Muñoz alerta sobre la asociación entre cambio climático y la política

POR Micaela Galarce Mascaró |

El ex High Level Champion de la COP25 sostuvo que la creciente polarización en torno al cambio climático está tensionando el debate internacional en un momento clave para la transición energética.

En La Mesa de Todos, Gonzalo Muñoz, ingeniero comercial y experto en economía circular, analizó el escenario ambiental global y el impacto que la discusión política está teniendo en la agenda climática. “El clima no es un tema ideológico“, afirmó al inicio de su intervención.

A partir de esa definición, explicó que el debate científico se ha desplazado hacia una disputa identitaria que, a su juicio, condiciona la toma de decisiones y redefine el liderazgo internacional, especialmente frente al avance de China en energías limpias.

Ciencia versus ideología

En primer lugar, Muñoz insistió en que el fenómeno climático responde a evidencia empírica. “Estoy hablando de física. No estoy hablando de ideología. Es como este lápiz se cae por la fuerza de la gravedad”, afirmó.

Así, subrayó que el aumento de gases de efecto invernadero es un hecho medible. No obstante, reconoció que el concepto mismo ha sido cargado políticamente en ciertos sectores.

Cambio climático y comunismo

En ese contexto, lanzó una advertencia directa. “Para muchos grupos de la población, fundamentalmente en Estados Unidos, la palabra cambio climático es equivalente a comunismo“, sostuvo.

Además, explicó que la reacción es automática. “He cambiado en una frase ‘qué fantástico esto que ayuda al cambio climático’ por ‘qué fantástico esto que ayuda al comunismo’. Y la reacción es la misma“.

Por lo tanto, planteó que la discusión se bloquea antes de entrar al contenido. Mientras la etiqueta genera desconfianza, políticas como energías renovables o electrificación sí concitan apoyo cuando no se presentan bajo esa narrativa.

China y el impacto geopolítico

Ahora bien, Muñoz advirtió que esta polarización tiene consecuencias concretas. Por una parte, dificulta consensos en Estados Unidos. Por otra, abre espacio para que China consolide liderazgo tecnológico.

En efecto, destacó un dato puntual: “China dijo que al 2035 iba a vender más autos eléctricos que autos de combustión interna. Esa meta la superaron en 2024“.

De este modo, concluyó que la transición energética no es solo ambiental, sino también económica y estratégica. Mientras algunos discuten la ideología del concepto, otros avanzan en industria e innovación, redefiniendo el equilibrio global.