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Entra en vigencia última etapa de la Ley de Plásticos de un Solo Uso con dudas sobre su implementación

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POR Micaela Galarce Mascaró |

Supermercados y locales de comida deberán ajustar sus procesos de venta y exhibición, mientras gremios advierten vacíos normativos que podrían generar interpretaciones dispares en la fiscalización.

Este 13 de febrero comenzó a regir la fase final de la Ley 21.368, normativa que busca disminuir la generación de residuos y fomentar el uso de envases reutilizables en el comercio.

La aplicación de esta etapa se da en un escenario marcado por cuestionamientos desde el sector privado respecto de su implementación práctica.

Cambios clave para el comercio

Entre las principales exigencias, se establece que en los locales donde se consumen alimentos no podrán entregarse productos plásticos de un solo uso, salvo que sean compostables certificados.

Además, los supermercados deberán asegurar que al menos un 30% de las bebidas disponibles al público estén en formato retornable.

Para el consumo fuera del establecimiento, los envases desechables deberán entregarse únicamente si el cliente los solicita. La ley considera de un solo uso utensilios como cubiertos, bombillas, vasos y bandejas que no estén diseñados para múltiples usos.

Gremios advierten falta de claridad

Desde la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) han manifestado inquietud por la ausencia de lineamientos detallados sobre aspectos como el cálculo del porcentaje de botellas retornables o los criterios específicos de fiscalización.

El gremio solicitó pronunciamientos a la Contraloría General de la República y al Ministerio del Medio Ambiente para evitar interpretaciones distintas entre municipios y autoridades fiscalizadoras.

El debate se instala así en torno a cómo compatibilizar los objetivos ambientales de la norma con una implementación clara que otorgue certeza jurídica y operativa a los distintos actores del comercio.