Camila Corvalán: “La mala alimentación es la principal causa por la cual nos enfermamos y morimos prematuramente en Chile”
En La Mesa de Todos, la académica del INTA analizó el impacto de los ultraprocesados, la desigualdad y los entornos que influyen en los hábitos alimentarios en Chile.
“La mala alimentación que tenemos los chilenos y las chilenas es la principal causa por la cual nos enfermamos y nos morimos prematuramente. Hoy día no hay otro factor de riesgo que tenga tanta implicancia en nuestro bienestar en términos de salud”. Con esta advertencia, la profesora titular del INTA de la Universidad de Chile, Camila Corvalán, abordó el actual escenario nutricional del país en conversación en La Mesa de Todos.
La experta subrayó que el problema no responde solo a decisiones individuales, sino a factores estructurales como la alta disponibilidad de ultraprocesados, el marketing y la desigualdad en el acceso a alimentos saludables.
Ultraprocesados impactan también la salud mental
El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados se asocia con síntomas de depresión y ansiedad, especialmente en niños, niñas y adolescentes.
Así lo advirtió Corvalán, quien explicó que existe evidencia que vincula estos productos con el bienestar emocional y el desarrollo mental.
Además, el exceso de peso en la infancia se relaciona con bullying, ausentismo escolar y deterioro de la calidad de vida, generando un círculo de vulnerabilidad que afecta la salud integral.
Entornos vulnerables enfrentan mayor exposición a alimentos poco saludables
En sectores con mayores niveles de vulnerabilidad, la oferta de alimentos ultraprocesados es más accesible, económica y promocionada.
Según la investigadora, estas comunidades también enfrentan barreras como la inseguridad en los barrios, la falta de tiempo para cocinar y la desigual distribución de tareas de cuidado.
“Los niños, las niñas, los adolescentes están tomando lo que se les está ofreciendo”, afirmó, enfatizando que el entorno condiciona las decisiones alimentarias.
Ley de etiquetado reduce consumo, pero aún hay desafíos pendientes
La académica destacó que la política de sellos de advertencia ha tenido efectos positivos, al mejorar la información al consumidor y reducir el consumo de productos altos en azúcar, sodio y grasas.
Sin embargo, planteó que es necesario avanzar en la regulación del marketing digital, mejorar los entornos escolares y fortalecer el acceso a alimentos frescos en poblaciones vulnerables para consolidar los avances.
Experta insiste en que la obesidad es un problema estructural
Para Corvalán, la obesidad no puede ser entendida como un tema individual, ya que el entorno actual promueve decisiones poco saludables.
En ese sentido, llamó a avanzar en estrategias integrales que incluyan educación alimentaria, subsidios a frutas y verduras y cambios culturales. “La obesidad no es un tema de responsabilidad individual”, concluyó.