EE.UU. e Irán retoman negociaciones nucleares en Suiza para evitar una escalada militar
El diálogo se reactivó tras meses de amenazas y conflictos en Medio Oriente, en un escenario marcado por exigencias cruzadas, presiones internacionales y el temor a un enfrentamiento armado.
Estados Unidos e Irán sostuvieron este martes una nueva ronda de negociaciones nucleares en Suiza con el objetivo de reducir las tensiones y evitar una confrontación militar, en medio de advertencias desde Washington y demandas sobre el alcance del programa nuclear iraní.
Mediación y reanudación del diálogo
Las conversaciones se realizaron en las afueras de Ginebra con la mediación de Omán, país que ha cumplido un rol clave para facilitar el contacto entre ambas potencias.
Este proceso busca reactivar la vía diplomática tras meses de deterioro en la relación bilateral, marcada por episodios de tensión en Medio Oriente y amenazas de represalias militares.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por su enviado especial, mientras que Teherán participó con representantes de alto nivel.
El objetivo central es reducir el riesgo de una escalada y avanzar hacia un acuerdo que limite el desarrollo nuclear iraní a cambio de alivios económicos.
Principales desacuerdos
Uno de los puntos de mayor conflicto es el alcance de las negociaciones. Irán insiste en que las conversaciones deben centrarse exclusivamente en su programa nuclear, mientras que Estados Unidos busca incluir restricciones al desarrollo de misiles balísticos y al apoyo de grupos armados en la región.
Washington también exige garantías verificables sobre los niveles de enriquecimiento de uranio, un tema que genera preocupación internacional por el potencial uso militar.
En paralelo, el gobierno iraní espera que cualquier acuerdo contemple el levantamiento de sanciones económicas que han afectado su crecimiento y estabilidad interna.
Contexto y proyecciones
Las negociaciones ocurren en un contexto de alta tensión regional, luego de enfrentamientos indirectos y ataques a instalaciones estratégicas que paralizaron el diálogo previo.
Desde entonces, la presión diplomática y militar ha aumentado, especialmente en zonas clave como el estrecho de Ormuz. Aunque ambas partes reconocen que el proceso será complejo y de largo plazo, la reanudación del diálogo abre una ventana para disminuir el riesgo de conflicto.