Expríncipe Andrés es puesto en libertad: estuvo cerca de 11 horas detenido
El hermano del rey Carlos III fue detenido este jueves en el marco de una investigación vinculada al caso del financista condenado por delitos sexuales Jeffrey Epstein.
El expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, fue puesto en libertad este jueves tras permanecer cerca de 11 horas detenido por la policía británica, en el marco de una investigación vinculada al caso del financista condenado por delitos sexuales Jeffrey Epstein.
El arresto ocurrió en Sandringham durante la mañana, justo el día en que el exduque de York cumplió 66 años por “sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público” relacionada con su rol como enviado especial del Reino Unido para el Comercio Internacional.
Continuará siendo investigado
La policía de Thames Valley informó que el exduque fue puesto en libertad bajo investigación, lo que implica que la indagatoria seguirá en curso mientras se evalúan eventuales responsabilidades. Además, la institución precisó que las diligencias realizadas en Norfolk ya concluyeron.
Reacción del rey Carlos III
Luego de conocer la detención, el rey Carlos III expresó su “profunda preocupación” por la situación de su hermano y afirmó que las autoridades cuentan con “nuestro apoyo y cooperación” en la investigación.
Además, indicó que la “ley debe seguir su curso” y precisó que él junto a su familia continuarán “con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes”.
Correos revelan presunta filtración y aumentan la presión sobre la Corona británica
La indagatoria se activó tras la publicación en Estados Unidos de nuevos documentos relacionados con Epstein, fallecido en 2019.
Entre los antecedentes difundidos figuran correos que apuntan a una eventual filtración de información económica reservada del Gobierno británico en 2010, cuando Andrés ejercía como enviado especial para el Comercio Internacional. De confirmarse, podría configurarse un delito grave.
El ex príncipe ha negado todas las acusaciones. El caso vuelve a generar fuerte presión sobre la monarquía británica, luego de que Carlos III ya lo apartara de sus funciones públicas y le retirara sus títulos oficiales en medio del escándalo previo por su relación con Epstein.