Remodelación del Paseo Bandera: buses regresan en medio de debate urbano
El eje céntrico de Santiago dejará de ser exclusivamente peatonal tras ocho años. El proyecto promete reducir hasta en 58% los tiempos de viaje, pero arquitectos advierten un “retroceso” en el espacio público.
Después de ocho años como paseo exclusivamente peatonal, el Paseo Bandera inicia una nueva etapa. El 2 de febrero comenzaron las obras que permitirán el retorno del transporte público al emblemático eje del centro capitalino, en una intervención que busca mejorar la conectividad entre el sur y el norte de Santiago.
El proyecto contempla habilitar una pista exclusiva para buses del sistema Red en un tramo de menos de 400 metros, entre Alonso de Ovalle y General Mackenna.
Conectividad versus espacio peatonal: la disputa por Bandera
Según las autoridades, la medida permitirá eliminar desvíos actuales por calles como Tarapacá y Amunátegui, reduciendo entre un 52% y 58% los tiempos de viaje. lo que beneficiará a cerca de 40 mil personas diariamente.
Cuatro recorridos de buses, circularán por la vía a una velocidad máxima de 30 km/h, con cinco paradas habilitadas a lo largo del eje. La propuesta considera un modelo semipeatonal: un 25% del ancho será destinado a buses y el resto mantendrá aceras amplias, terrazas comerciales y mobiliario urbano.
Críticas por “retroceso” urbano
La decisión ha generado cuestionamientos. Más de 100 arquitectos, encabezados por Pablo Allard, decano de Arquitectura de la UDD, publicaron la carta “Salvemos Bandera”, donde sostienen que el centro no requiere mayor oferta de transporte público motorizado.
Plantean que reabrir este tramo no resolverá la congestión estructural y que el espacio es insuficiente para una convivencia segura entre peatones y buses de gran tamaño. Además, advierten que la intervención podría afectar la calidad del espacio público y desincentivar la inversión privada.
Desde el municipio, el alcalde Mario Desbordes defendió la iniciativa, y señaló que el deterioro del sector hacía necesaria una intervención y que el diseño mantiene mayoría de superficie para peatones.
El debate instala una discusión mayor sobre el modelo de ciudad que se proyecta para el centro de Santiago y sobre cómo equilibrar movilidad, comercio y recuperación del espacio público en los próximos años.