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Iturriaga entrega el mando del Ejército a Pedro Varela tras cuatro años al frente de la institución

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Agencia Uno
POR Sofía Cereceda Sotta |

En su intervención final como comandante en jefe, el general recordó la muerte del cabo Carlos Palacios en Punta Arenas y afirmó que los actos de corrupción dentro de la institución son inaceptables, advirtiendo que afectan la confianza pública y deben enfrentarse con decisión y transparencia.

En el marco del cambio de mando del Ejército, el comandante en jefe de la institución, Javier Iturriaga, entregó el cargo al general Pedro Varela, con lo que puso fin a cuatro años de gestión. Su sucesor, quien se desempeñaba como jefe de Operaciones Terrestres, asumirá la comandancia en jefe para el período 2026-2030.

En su último discurso como comandante en jefe, Iturriaga hizo un balance de la gestión y abordó los momentos más complejos que enfrentó la institución durante los últimos años, reconociendo que no todos los resultados fueron positivos.

No todo ha sido exitoso. Y para no recurrir nuevamente a los mismos errores, a veces de trágicas consecuencias, debemos enfrentar estos temas con decisión y madurez profesional“, aseguró.

Recuerdo al cabo Carlos Palacios

Durante su intervención, el general también se refirió a episodios dolorosos ocurridos en el Ejército, entre ellos la muerte del cabo segundo Carlos Palacios Muñoz.

“Me refiero a momentos complejos y particularmente dolorosos, pues significaron en algunos casos la pérdida de la vida de un camarada, a quien deseo hoy recordar en este mensaje, reiterando nuestro afecto sincero a sus familias”, señaló.

El suboficial falleció el pasado 4 de marzo en el sector La Laguna, en dependencias de la Cuarta Brigada Acorazada Chorrillos en Punta Arenas, mientras participaba en un ejercicio de preparación para postular a un curso de combate.

Críticas a hechos delictuales dentro del Ejército

En su discurso de despedida, Iturriaga también abordó los casos de irregularidades que han afectado a la institución y enfatizó la necesidad de enfrentarlos con firmeza.

“Existen también otros hechos lamentables que han afectado a la institución, y es momento oportuno para reafirmar que, siendo nuestra profesión evidentemente vocacional, se sustenta en sólidos principios y valores”, indicó.

En esa línea, sostuvo que “conductas que contravengan nuestro derecho militar, que se aparten del deber ser o que derechamente constituyan hechos inaceptables no tienen cabida”.

El general advirtió además que este tipo de situaciones impacta directamente en la credibilidad institucional. “Junto con afectar la imagen de la institución, estas situaciones lesionan la confianza que el país ha depositado en su Ejército”, señaló.

Finalmente, subrayó que enfrentar estas situaciones es una responsabilidad compartida dentro de la institución. “Enfrentar las situaciones, cualquiera sea su apariencia, es una responsabilidad y un deber de todos los integrantes del Ejército, pero particularmente de los mandos de todos los niveles”, concluyó.