Tregua de dos semanas entre EE.UU. e Irán abre paso a negociaciones y reabre el estrecho de Ormuz
Con la mediación de Pakistán, Washington y Teherán acordaron una pausa en las hostilidades que permitirá retomar el tránsito por una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo, mientras persisten tensiones en la región.
Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas en medio del conflicto que mantienen desde fines de febrero, en una decisión que busca abrir espacio para negociaciones y contener la escalada en Medio Oriente. El entendimiento fue facilitado por Pakistán, que asumió un rol clave como mediador entre ambas partes.
Claves de la tregua entre Estados Unidos e Irán y sus efectos en el estrecho de Ormuz y la negociación diplomática
El anuncio contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el comercio global de hidrocarburos. Desde Teherán, el canciller Abbas Araqchi aseguró que se garantizará el tránsito seguro durante este período, siempre que cesen los ataques contra territorio iraní. La medida ya comenzó a materializarse con el paso de embarcaciones en las últimas horas.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, valoró el acuerdo y afirmó que las conversaciones para avanzar hacia una solución definitiva están “muy avanzadas”. Sin embargo, desde Irán advirtieron que la tregua no implica el fin de la guerra, sino una instancia inicial que podría extenderse si hay avances concretos.
Condiciones, negociaciones y un escenario aún inestable
El diálogo entre ambos países se desarrollará en Pakistán y tendrá una duración inicial de dos semanas. Entre las principales exigencias de Irán están el reconocimiento de su programa de enriquecimiento de uranio y el levantamiento de las sanciones económicas, mientras que Estados Unidos insiste en asegurar una apertura plena y segura del estrecho de Ormuz.
Pese al acuerdo, el escenario sigue siendo incierto. Israel anunció que el alto al fuego no se aplicará en Líbano, lo que mantiene activos otros focos de tensión en la región. De hecho, tras el anuncio se registraron nuevos episodios de violencia, incluyendo ataques con misiles y drones.
A más de un mes del inicio del conflicto, que ya deja al menos 1.500 muertos, la tregua aparece como una oportunidad para frenar la escalada, aunque con dudas sobre su alcance real y su sostenibilidad en el tiempo.