Sectores afines a Evo Morales impulsan nuevas movilizaciones mientras crisis en Bolivia se profundiza
Grupos cercanos al expresidente avanzan hacia La Paz para exigir la salida del mandatario Rodrigo Paz. La ofensiva ocurre en medio de dos semanas de bloqueos, pérdidas económicas millonarias y dificultades de abastecimiento.
La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo elemento de tensión luego de que organizaciones vinculadas al expresidente Evo Morales iniciaran movilizaciones hacia La Paz para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La acción se desarrolla mientras el país enfrenta 14 días consecutivos de bloqueos de carreteras y protestas encabezadas por sindicatos y movimientos sociales.
Evo Morales reaparece en el centro de la crisis política que tensiona a Bolivia
El avance de grupos cercanos a Morales coincide con un escenario de creciente presión sobre el Gobierno. Durante las últimas semanas, distintas rutas permanecieron interrumpidas, situación que afectó el traslado de combustible, alimentos y otros suministros hacia sectores estratégicos del país.
El Ejecutivo intentó despejar caminos mediante un operativo policial y militar denominado Corredor Humanitario. La intervención dejó detenidos y personas heridas, aunque no logró levantar completamente los bloqueos. Pese a ello, las autoridades sostuvieron que el despliegue permitió el ingreso de combustible y productos esenciales a La Paz.
Crisis en Bolivia amplía impacto económico y suma presión por una salida negociada
Mientras las protestas continúan, comenzaron a evidenciarse consecuencias económicas. Desde el sector empresarial estimaron pérdidas cercanas a US$500 millones por restricciones al transporte y dificultades para mantener cadenas de distribución. A ello se suman advertencias por alzas de precios y riesgos de desabastecimiento en hospitales.
La tensión política aumentó con llamados públicos desde organizaciones movilizadas a mantener las protestas. Paralelamente, el Gobierno abrió mesas de negociación con algunos gremios, aunque parte del sector educacional rechazó los acuerdos alcanzados y anunció nuevas paralizaciones.
La situación también generó reacciones fuera de Bolivia. El presidente colombiano, Gustavo Petro, expresó disposición para colaborar en una salida dialogada al conflicto y llamó a fortalecer instancias de negociación.