Elías Arab y el impacto de las pantallas: “Estamos viviendo una epidemia de problemas de salud mental en niños y adolescentes”
El psiquiatra infantojuvenil advirtió sobre los efectos que el uso excesivo de celulares, redes sociales y otros dispositivos digitales tiene en el desarrollo cerebral de niños y adolescentes. Además, respaldó las restricciones a las redes sociales para menores y llamó a impulsar cambios culturales y regulatorios.
En Pauta de Análisis de Radio Pauta conversamos con el psiquiatra infantojuvenil Elías Arab, autor del libro El cerebro roto y la generación emergente, quien advirtió sobre los efectos que el uso excesivo de pantallas está teniendo en niños y adolescentes.
El especialista aseguró que Chile enfrenta una creciente crisis de salud mental en las nuevas generaciones y llamó a impulsar medidas para restringir la exposición temprana a redes sociales y dispositivos electrónicos.
El impacto de las pantallas en la salud mental y el desarrollo de niños y adolescentes
“Estamos viviendo hoy en Chile una epidemia de problemas de salud mental en niños y adolescentes”, afirmó Arab, quien explicó que este fenómeno responde a múltiples factores, pero que la hiperconexión ocupa un lugar cada vez más relevante en la evidencia científica.
Según detalló, los dispositivos electrónicos generan altos niveles de dopamina, neurotransmisor vinculado a la recompensa y la supervivencia. Cuando la exposición es excesiva, el cerebro interpreta estos estímulos como indispensables, lo que dificulta la autorregulación y favorece conductas compulsivas.
Cómo el uso excesivo de pantallas afecta el cerebro y la salud mental de niños y adolescentes
El especialista sostuvo que el impacto no se limita a la dependencia tecnológica. “Se altera tanto la arquitectura como la función del cerebro”, señaló.
A su juicio, las consecuencias se reflejan en mayores niveles de ansiedad, depresión, dificultades de concentración, desregulación emocional e incluso conductas suicidas en los casos más graves.
Arab recordó que la pandemia aceleró este fenómeno. El confinamiento trasladó gran parte de la vida social, educativa y laboral al mundo digital. Sin embargo, una vez superada la emergencia sanitaria, esos hábitos no disminuyeron. “Después del COVID no bajó la conexión, al contrario, siguió aumentando”, afirmó.
El psiquiatra también alertó sobre los efectos de las redes sociales en la autoestima adolescente. Explicó que las nuevas generaciones ya no se comparan únicamente con sus pares cercanos, sino con referentes globales que observan permanentemente a través de internet.
“Esta es la época donde hay más conexión social en teoría con las redes sociales, pero es la época en la que los niños y los adolescentes se sienten cada vez más solos”, sostuvo.
Restricciones, regulación y riesgos asociados
Arab identificó a Instagram, TikTok y YouTube como las plataformas más utilizadas por los menores. A su juicio, el principal problema radica en que sus algoritmos están diseñados para maximizar el tiempo de permanencia mediante estímulos constantes y contenido altamente atractivo.
Frente a este escenario, respaldó las medidas adoptadas por países que han comenzado a restringir el acceso de menores a determinadas plataformas.
“Me parece que las leyes que se están impulsando en otros países respecto a la restricción de las redes sociales en 16 años me parece prudente al menos”, afirmó.
El especialista reveló además que participa junto a sociedades científicas en la elaboración de recomendaciones para Chile. Entre ellas, plantean que los niños entre 0 y 6 años no tengan exposición a pantallas y que entre los 7 y 12 años el uso no supere una hora diaria.
Pornografía, apuestas y adicciones: los riesgos que advierte Elías Arab
También advirtió sobre otros riesgos asociados al acceso temprano a dispositivos móviles, entre ellos la exposición a pornografía, apuestas en línea y futuras adicciones. “Cuando les pasamos un teléfono celular tienen acceso a pornografía 24-7”, señaló.
Pese a la magnitud del problema, Arab se mostró optimista respecto de la posibilidad de revertir la tendencia. Sostuvo que el desafío requiere un esfuerzo conjunto entre familias, colegios, profesionales de la salud y autoridades para recuperar espacios de interacción presencial y proteger el desarrollo cerebral de niños y adolescentes.