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Martínez sobre el sistema penitenciario: “Requiere una norma especial porque es una nueva situación, que no habíamos enfrentado”

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POR Nicolás Melelli Viveros |

El exdirector de Gendarmería abordó los desafíos del sistema penitenciario frente al crimen organizado y advirtió sobre la falta de un respaldo legal sólido para mantener regímenes especiales. Además, analizó el hacinamiento, la reinserción y los riesgos que enfrentan los gendarmes.

En Pauta de Análisis de Radio Pauta, el exdirector de Gendarmería, Claudio Martínez, abordó los desafíos que enfrenta el sistema penitenciario ante el crimen organizado y la posibilidad de establecer regímenes especiales para determinados internos.

Martínez explicó que actualmente Gendarmería cuenta con facultades para restringir aspectos como las comunicaciones o las visitas. Sin embargo, los presos pueden recurrir a tribunales y conseguir modificaciones en su régimen o incluso traslados de unidad penal.

El desafío del crimen organizado en las cárceles

El exdirector sostuvo que el sistema penitenciario fue diseñado para un perfil diferente de interno. “Hoy día tenemos una delincuencia, un preso, un delincuente activo al interior de la cárcel, por lo tanto, requiere una norma especial porque es una situación nueva, que no habíamos enfrentado”.

En ese sentido, apuntó a las comunicaciones como uno de los principales problemas: “si no se impiden las comunicaciones, que es el punto central, instalan su oficina y trabajan con toda tranquilidad”.

Derechos de los internos y seguridad

Respecto de los derechos de los presos, Martínez planteó que algunos pueden ser restringidos cuando son utilizados para continuar desarrollando actividades delictuales desde los recintos penitenciarios.

“Cuando los derechos de los presos, entre ellos estos derechos que podrían ser calificados como derechos humanos, son utilizados para cometer delitos y afectar a personas inocentes, esos derechos tienen que ser restrictivos”, sostuvo.

Hacinamiento y riesgos para los gendarmes

Martínez también abordó las condiciones de las cárceles y reconoció la responsabilidad estatal: “el Estado, al ser incapaz, cierto, de tener condiciones dignas para los presos, está violando los derechos humanos, eso es así”.

Sobre los funcionarios, advirtió que están expuestos a distintos riesgos, entre ellos amenazas contra su vida y corrupción. “Están sujetos a ser corrompidos, ya sea por voluntad propia y a veces por extorsión”, afirmó.

Separar a los líderes de las bandas

Finalmente, Martínez destacó la importancia de identificar a los líderes criminales y evitar que mantengan contacto e influencia sobre otros integrantes de las organizaciones dentro de los recintos.

“Por lo tanto, no solamente tiene que haber medidas resistidas respecto a sus comunicaciones, también hacia el interior y separarlos. No pueden convivir los generales de la tropa del interior de las cárceles”, señaló.