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Bad Bunny en Chile: el artista más escuchado del mundo se tomó el Estadio Nacional

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POR Micaela Galarce Mascaró |

El artista más escuchado del planeta cerró tres fechas en el Estadio Nacional con una producción de alto nivel, récords de venta y una experiencia que también abrió debate entre sus fanáticos.

Bad Bunny concluyó el domingo una serie de tres conciertos que reafirmaron su posición como una de las figuras más influyentes de la música global.

Las casi de 180 mil entradas para las tres fechas de su tour “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” se agotaron en una hora desde su salida a la venta, en un proceso de alta demanda que dejó a miles de personas en filas virtuales sin poder acceder a un ticket para sus eventos en Santiago.

Un fenómeno que va más allá de la música

En los últimos años, Bad Bunny se ha consolidado como el artista más escuchado del mundo. Durante 2025, tuvo 19.800 millones de streams en Spotify, encabezando rankings globales y marcando nuevos hitos para la música en español.

Su impacto trasciende lo musical: es una figura central de la cultura pop contemporánea, capaz de movilizar audiencias masivas, influir en la moda, en la industria del entretenimiento y en la manera en que Latinoamérica se proyecta al mundo.

Un show de alto nivel técnico

Radio Pauta asistió a la primera fecha el espectáculo, que estuvo marcada por una producción a gran escala que se mantuvo los tres días.

Las gráficas proyectadas en las pantallas acompañaron cada momento del show con visuales diseñados a partir de la estética de su último álbum Debí tirar más fotos, mientras miles de fanáticos llegaron vestidos de acuerdo con esa misma temática, con vestuarios, accesorios y colores que replicaban el universo visual de Bad Bunny.

El público no solo ocupó las graderías y la cancha, sino que también aportó a la puesta en escena, transformando el recinto en una extensión del espectáculo.

La experiencia en primera fila y las críticas al “concepto de La Casita”

Uno de los puntos más comentados entre los asistentes fue la experiencia del sector de las primeras filas.

Durante cerca de 30 minutos, una estructura conocida como “La casita”, ausentó a Bad Bunny en el escenario principal. Quienes habían pagado por una experiencia premium, tuvieron que verlo a través de una pantalla.

Si bien la producción realizó modificaciones posteriores, varias personas optaron por no devolver sus entradas ni solicitar cambio de ubicación por temor a perder la posibilidad de asistir al show.

Para muchos, el valor del ticket representaba una inversión importante y, en algunos casos, la única oportunidad de ver en vivo al artista.

La dimensión global del tour de Bad Bunny

El impacto del show también se sintió fuera del Estadio Nacional, con cierres de calles, refuerzo de seguridad y extensión del horario del Metro durante las tres jornadas para facilitar el traslado de las decenas de miles de asistentes.

Las fechas en Chile se enmarcaron en una gira que comenzó en República Dominicana y que ya ha recorrido Costa Rica y México, además de expandirse a mercados como Australia y Japón, antes de continuar por Europa. En total, el tour consolida una ruta que cruza cuatro continentes.