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Cuando la excepción se transforma en normalidad

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Agencia Uno/PAUTA (archivo)
POR Eduardo Olivares |

El futuro gobierno haría bien en ofrecer su cooperación en el problema del orden público y la seguridad porque en menos de un mes será su problema.

Cuatro provincias del norte de Chile quedarán bajo estado de excepción tras la rápida descomposición de la situación después del asesinato de un camionero por el que están detenidos tres inmigrantes venezolanos. La Macrozona Sur también se encuentra bajo un estado de excepción que ha sido prorrogado en ocho ocasiones y seguirá en vigor hasta el próximo 24 de febrero. Poco a poco, el estado de excepción comienza a convertirse en parte de la vida cotidiana del país.

Este deslizamiento hacia lo normal de lo excepcional no es nuevo. El 2 de enero de 1987, el régimen militar levantó el toque de queda que regía en Santiago desde el golpe de estado de septiembre de 1973. ¡Trece años y más de tres meses bajo toque de queda!

Durante la pandemia la medida se volvió a reeditar y Chile estuvo año y medio con toque de queda, hasta septiembre pasado.

Una de las características de este tipo de medidas es que van perdiendo eficacia con el tiempo si no se modulan. Ocurre como con los confinamientos médicos o con las reformas tributarias. En el primer caso, los confinamientos médicos pierden eficacia porque cada vez hay una parte mayor de la población que está inmunizada (vía vacuna o porque se ha enfermado), y en el segundo porque los seres humanos adaptamos nuestra conducta económica cuando percibimos que pagamos demasiados impuestos por la vía de la elusión (legal) o la evasión (ilegal).

La situación actual es muy difícil para un gobierno como el de Sebastián Piñera cuyo déficit en el capítulo orden público ya es legendario. Y lo es fundamentalmente porque cualquier medida que adopte carece de profundidad estratégica, ya que apenas le queda un mes al frente del país. En términos médicos, el Ejecutivo de Piñera solo puede intentar estabilizar al paciente, pero no tratarlo, porque existe la incertidumbre sobre si el nuevo médico a cargo compartirá su criterio. Más aún, con la Convención Constitucional haciendo de las suyas ni siquiera se sabe si se seguirá aplicando la medicina occidental o abrazaremos la homeopatía o la acupuntura.   

Del futuro gobierno solo sabemos que no desea renovar el estado de excepción y quiere dar una oportunidad al diálogo, al tiempo que apoya el indulto a los presos del estallido. El Presidente electo Gabriel Boric y su ministra del Interior, Izkia Siches, harían bien en dedicarle tiempo a analizar el problema y hasta echar una mano a las actuales autoridades con medidas de carácter práctico porque en muy pocos días el problema será suyo.

John Müller conduce Primera Pauta, de Radio PAUTA, de lunes a viernes a partir de las 07:00 horas. Escúchelo por la 100.5 en Santiago, 99.1 en Antofagasta, y por la 96.7 en Valparaíso, Viña del Mar y Temuco, y véalo por el streaming en www.PAUTA.cl.