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Los parroquianos de El Bosque prefieren el olvido

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POR Periodista Practicante |

En la primera misa celebrada en la iglesia de El Bosque después de la decisión papal no hubo ninguna petición por Fernando Karadima. Los feligreses, en su mayoría, apoyan la medida de Francisco.

“Pidamos por el Papa Francisco, para que pueda cumplir su labor y por los clérigos de la iglesia chilena”, manifestó en la misa de medio día del viernes 28 de septiembre el sacerdote auxiliar de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Providencia, más conocida como la parroquia de El Bosque, Juan Contreras.

Una hora y media antes, desde la oficina de prensa del Vaticano, se comunicaba oficialmente que el Sumo Pontífice había dimitido de su estado clerical a Fernando Karadima Fariña, el sacerdote que en 2011 había sido declarado por la misma Santa Sede como culpable de abusos y conminado a una vida de oración y penitencia. “El Santo Padre ha tomado esta decisión excepcional en conciencia y por el bien de la Iglesia”, dice el documento, fechado el 27 de septiembre, pero oficializado a la Iglesia chilena un día después.

Juan Contreras debió oficiar la misa, ya que el sacerdote titular de la parroquia, Carlos Irarrázaval, se encontraba en Los Andes.

Durante la homilía, se oró especialmente por la Iglesia y por el Papa Francisco. Por Karadima no hubo palabra ni petición alguna. Solo silencio y omisión.

La misa de mediodía

La misa de mediodía se realizó en una sala contigua a la nave central de la iglesia, que actualmente está en reparaciones. Desde ahí se podía ver el ajetreo de obreros pintando las paredes y las partes más altas de los andamios dispuestos para esa tarea.

La sala tenía dispuestas 120 sillas de metal, todas con sus respaldos y asientos de color café. Las primeras personas que llegaron lo hicieron con media hora de anticipación, para poder rezar el rosario. Con el pasar de los minutos, la sala se copó hasta la mitad. La feligresía estaba compuesta principalmente por mujeres de la tercera edad, presumiblemente vecinas del barrio Las Lilas.

Esta capilla improvisada estaba adornada con cuadros de Papa Francisco y de los dos santos chilenos: Alberto Hurtado y Teresita de los Andes.

El sacerdote Juan Contreras, de pelo cano, caminar pausado y avanzada edad, realizó una ceremonia que duró 40 minutos en total. Durante su prédica, que se trató del significado de Dios para cada persona, se podía escuchar cada cierto tiempo sus dificultades para respirar, a raíz de un jadeo permanente.

Luego de la consagración, la totalidad de los asistentes comulgó. Y tras la bendición final, la mayoría de ellos se retiraron en silencio del lugar.

Varios de ellos fueron consultados por PAUTA respecto de la decisión del Papa Francisco. El primero de ellos no quiso hablar, levantando las manos y moviéndolas en signo de desinterés. Sin embargo, otros feligreses sí dieron su opinión.

“Si yo hago algo que no debo y estoy dando un mal ejemplo y pertenezco a cualquier asociación religiosa o no, me expulsan. Si el actuó mal dentro de la iglesia tiene que irse, es justo, no ha hecho nada extraordinario el Papa. Es lo que hay que hacer y ojalá lo haga con todos los que debe hacerse”, aseguró una señora de baja estatura, pelo blanco, y con un hablar pausado.

“Lo respeto y lo apoyo (al Papa Francisco), pero también rezo por Karadima, porque Dios es misericordioso. Estoy muy apenado por todo esto que ha ocurrido, pero creo que siempre hay que apoyar al Papa”, completó un hombre visiblemente afectado y con la voz entrecortada.

Desde fuera de la parroquia, por la calzada oriente de avenida El Bosque, una mujer joven pasa en bicicleta gritando “fuera Karadima”. Al interior de la sala donde se celebró la eucaristía, un grupo reducido de creyentes sigue rezando.