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Sergio Urzúa y el negocio del crimen organizado: “Estamos frente a un virus bien avanzado”

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POR Manuel Izquierdo |

En Radio Pauta, el economista y profesor de la Universidad de Maryland sostuvo que “es bien evidente que el país está lidiando con una industria que está consolidada y empieza a manifestarse”. Además, dijo que “va a tomar mucho tiempo poder controlarlo”.

Para el economista y académico de la Universidad de Maryland (EE.UU.), Sergio Urzúa, el crimen organizado es “un virus que está bien avanzado” y una “industria consolidada”.

En conversación con Cristián Warnken en Desde el Jardín, de Radio Pauta, Urzúa señala que para esta enfermedad “no estábamos vacunados. Chile no estaba preparado para hacerse cargo de este desafío. Es bien evidente que el país está lidiando con una industria que está consolidada y empieza a manifestarse”.  

“Lamentablemente, cuando esta cosa se empieza a manifestar es tarde, es porque el virus se ha tomado varios órganos del cuerpo”, reconoce.

A su juicio, “hay un desconocimiento respecto de cuán rápido este tipo de industrias se desarrollan. Probablemente, las inversiones necesarias para poder impulsar este negocio se hicieron hace varios años”.

Según el economista, “este negocio ha aprovechado situaciones ajenas, como la violencia y la lentitud con la que el Estado ha actuado en la contención de esto. La sociedad no estaba acostumbrada a lo que significa esto. Convengamos que no estamos hablando de unos chicos que están vendiendo unos papelillos de marihuana en la plaza”.

“Estamos hablando de un crimen organizado, una industria consolidada que tiene redes de apoyo, de corrupción. Debe tener probablemente algún pie en la política, un componente importante en el lavado de dinero, ha utilizado probablemente el proceso migratorio para expandirse y la distancia de Carabineros para hacer su trabajo y crecer”, añade.

El doctor en Economía de la Universidad de Chicago alerta que “esa configuración no hace más que confirmar lo que uno teme. Si uno observa la experiencia de Colombia, México y Bolivia, se da cuenta de que estas son industrias rápidas, inteligentes, súper productivas y tienen el dinero”.

“En Colombia, en el boom de Pablo Escobar, había volatilidades en el tipo de cambio que eran difíciles de explicar si no era por la influencia que tenía el lavado de dinero y la entrada de dólares a la economía colombiana”, ejemplifica. Al respecto, plantea que “cuando uno ve estas volatilidades del tipo de cambio en Chile, es válido preguntarse qué es lo que hay detrás”.

En relación al plan Calles sin Violencia, que incluye la inversión de 1.500 millones de dólares para contener la situación de seguridad en 30 comunas, Sergio Urzúa comenta que “eso es mucha plata, porque esto tiene que ser muy grande. La sociedad tiene que tener conciencia de que este tipo de cosas van a continuar. Es un proceso que ya está bien avanzado, y si no se para en el mediano plazo, ¿qué se hace entonces?”.

“Mi cálculo es muy sencillo: 1.500 millones de dólares al año con el fin de desmantelar la industria. Es un impuesto que se le va a imponer a la industria que ojalá la elimine. Uno puede calcular, en función de un par de supuestos, que hablamos de al menos 5 puntos del PIB, lo que equivale a 16.500 millones de dólares de venta de droga. Un número grande, pero que no es extravagante para países que han tenido que lidiar con esta situación”, sostiene. 

Para Urzúa, “no es tan exótico ni extravagante pensar que aquí hubo un campo abierto para el desarrollo de una industria súper próspera, que tiene infinitas externalidades negativas para la sociedad”.

“Hay que pensar y cuestionarse hasta dónde estamos frente a un virus que puede tener varios órganos del cuerpo tomados. Empezamos a observar que la cosa no está funcionando y va a tomar mucho tiempo poder controlarlo”, adelanta.

El profesor de Maryland afirma “cuando el Estado tiene la capacidad, y empieza a apretar a estos grupos, ellos no responden retirándose, sino que van al ataque. Entonces, hay que cuestionarse si como sociedad tenemos la conciencia de lo que significa la prosperidad de este negocio, con una juventud que tiene niveles de consumo de drogas que son récord en la región, mientras se normaliza el consumo de estupefacientes”.

Escuche la entrevista completa: