La columna de Fernando Tapia: “La batalla final por la reforma”
En su columna, Fernando Tapia reflexiona sobre las modificaciones a la ley de Sociedades Anónimas Deportivas. “Falta el pitazo final para concretar el inicio de los cambios estructurales”, asegura.
Despachada casi por unanimidad en el Senado, la reforma a la ley de Sociedades Anónimas Deportivas quedó lista para su tercer y definitivo trámite legislativo. Será ahora la Cámara de Diputados, renovada para el nuevo ciclo político que se inicia este 11 de marzo, la que deberá ratificar o rechazar una discusión que se ha prolongado por casi diez años.
Si se tratara de un partido, podríamos decir que los que apoyan los cambios para el deporte, y especialmente en el fútbol, están a las puertas de una victoria por la cuenta mínima, aunque todavía faltan los descuentos. Falta el pitazo final para concretar el inicio de los cambios estructurales que permitan a toda la actividad vislumbrar alguna solución a la crisis.Sin embargo, en la puerta del horno se puede quemar el pan.
El Consejo de Presidentes de la ANFP, ente que reúne a los dueños de los clubes, se resiste a dar por perdida la batalla. Su intenso lobby desplegado ante los Senadores sucumbió, pero ahora apuestan a que el nuevo gobierno les brinde una última chance de sepultar la reforma, focalizando los esfuerzos en hacer caer la separación de la Asociación Nacional de Fútbol con la Federación.
La razón de fondo es económica, porque lo que en verdad está en disputa en este punto son los millonarios fondos que provee la Federación por los ingresos que generan las Selecciones Nacionales por los derechos de televisión y los patrocinios asociados a La Roja. Recursos que en todos estos años han permitido subvencionar la actividad privada de las sociedades anónimas deportivas. Esta es la madre de todas las batallas.
Por eso será clave lo que resuelva el nuevo gobierno del Presidente Kast. Su Ministra del Deporte, la exatleta Natalia Duco, deberá decidir si mantiene la urgencia a la discusión en el Parlamento. La estrategia de los antirreformistas, que no son otros que los dueños de los clubes, es asociar la idea de la separación exclusivamente al gobierno saliente, señalándola como una medida refundacional, comparándola exageradamente con el fracasado proceso de la convención constitucional. Es un recurso retórico. Han dicho falsamente que en todos estos años no han sido escuchados, y la estrategia ahora es desacreditar la representación que tuvieron en el debate parlamentario a través del Presidente de la ANFP, Pablo Milad.
En jerga futbolística están tirando toda la carne a la parrilla, e incluso no descartan la contratación de célebres agencias de comunicaciones para instalar la idea, ante las nuevas autoridades, de que la reforma es un edificio construido sobre un pantano.
Todo vale cuando hay tantos millones en juego. Costaría mucho entender, mucho menos aceptar, que después de tantos años de debate en el Congreso, el nuevo gobierno sucumba ante las presiones y le ponga freno a la reforma. Sobre todo, porque en el Senado el proyecto avanzó con una amplia mayoría, con votos de todo el arco político.
Los cambios cuentan además con el total respaldo de todos los demás actores de la actividad, incluyendo el SIFUP y ANJUF, los sindicatos que representan a las y los futbolistas, además de los hinchas, que en todas las encuestas, respaldan los cambios. Junto con el inicio del nuevo ciclo político se han comenzado a jugar los descuentos de este largo partido. La batalla final por la reforma.