Opinión

La columna de Fernando Tapia: ¿Qué hacemos con la Selección?

Imagen principal
POR Equipo Radio Pauta |

En su columna, Fernando Tapia analiza el presente de La Roja. “Quizás la más importante conclusión es que el camino que los dirigentes han decidido transitar no es el correcto”, dice.

La gira por Oceanía y, especialmente, el papelón ante Nueva Zelanda volvió a poner en el debate a la Selección Chilena. La sensación que queda es que, más allá de la crisis sostenida, cuya consecuencia ha sido tres eliminaciones consecutivas de los Mundiales, es que todavía no tocamos fondo. Un equipo superado en todos los aspectos por la modesta Selección Neozelandesa es el fiel reflejo de que aún no despertamos de una pesadilla que se sigue extendiendo en el tiempo.

Poco que rescatar dejaron los dos últimos amistosos de la Roja. Quizás la más importante conclusión es que el camino que los dirigentes han decidido transitar no es el correcto y es urgente tomar una decisión definitiva.

Claramente el trabajo del técnico interino Nicolás Córdova no ha dado el ancho, y la apuesta de la Federación por su continuidad en el cargo, en un escenario de vacas flacas, amenaza con seguir profundizando la decadencia de nuestra Selección.

El entrenador, que fue contratado para liderar las selecciones menores desde una posición administrativa, ha ido tergiversando su rol original, asumiendo primero la conducción del seleccionado sub-20 que fracasó en el Mundial realizado el año pasado en nuestro país y que, contradictoriamente, fue premiado por la dirigencia con la responsabilidad de conducir la Selección adulta mientras se busca al técnico definitivo para encarar el siguiente proceso. El resultado lo tenemos a la vista, más allá del argumento que, en estos amistosos —según nos dice Córdova— Chile ha ido encontrando nuevos nombres, lo que en rigor es una verdad a medias.

Condenados a ser los sparrings de las Selecciones que estarán en la próxima Copa del Mundo, no es sano seguir perdiendo el tiempo. El problema es que la Federación, subyugada a una ANFP en deuda, ya decidió ahorrarse este año de salarios de un nuevo cuerpo técnico, y mantener en el cargo a Nicolás Córdova, con el riesgo de que sigamos alejándonos del resto. Estamos en un zapato chino.

La realidad aconseja acelerar el inicio de un nuevo proceso, pero al mismo tiempo la decisión seguiría estando en manos de los mismos dirigentes responsables de la crisis, y que por lo demás van de salida.

El Parlamento acaba de confirmar por ley la separación de la ANFP de la Federación de Fútbol, pero para que eso se concrete todavía hay un plazo de un año y medio. El tiempo apremia y por lo mismo es momento de buscar un gran consenso entre todos los estamentos del fútbol chileno, incluyendo entre otros actores a jugadores y entrenadores a través de sus respectivos gremios, de tal modo de acordar un camino y un nombre que luego no sea desconocido por quienes asuman la conducción de la nueva Federación.

Probablemente Manuel Pellegrini es el único entrenador que concita ese respaldo casi unánime. Él siempre ha dicho que su deseo es terminar su carrera dirigiendo a Chile en un Mundial. Habría que buscar la fórmula para convencerlo de poner fin a su estadía en Europa y comprometerlo para el desafío. Claramente con los actuales dirigentes de la ANFP Pellegrini no se sentiría cómodo, pero quizás su opinión pudiese cambiar si desde Chile su nombre sea consensuado por moros y cristianos. Es una idea. Lo único que no puede seguir pasando es que no podamos responder la pregunta: ¿qué hacemos con la Selección?